Alsina: «Los grandes derrotados son mi punto débil»

«Al programa olímpico le faltan los 800 libres masculinos y los 1.500 libres femeninos«

Juan Pérez Ortiz
 

Guillem Alsina (Barcelona, 1938) lleva toda la vida dedicado a la natación, de una u otra manera, sino de todas las posibles. Nadador, entrenador, árbitro, directivo o periodista. Excampeón de España, plata en los Juegos del Mediterráneo de Beirut 1959, olímpico en los Juegos de Roma 1960, Alsina transmite ahora el pulso de la natación internacional a través del blog NotiNat, creado por su amigo Roger Torné hace unos cuantos años.  En 2005 publicó Història de la Natació Olímpica. D’Atenes a Atenes, una repaso por la natación en los Juegos Olímpicos imprescindible para cualquier aficionado.

 ¿Cuáles han sido para usted las épocas más apasionantes de la historia de la natación?

 Guardo un imborrable recuerdo de la época 1954-1960, por los cambios que hubo en la natación mundial, con la eclosión de la natación australiana después de un largo periodo, digamos letárgico, y sus nuevos métodos de entrenamiento que significaron el fin del nadador-pez y el nacimiento del nadador-atleta. También he seguido muy de cerca el cambio experimentado por la braza a lo largo de los casi cincuenta años en los que he podido irme dando cuenta de los cambios. Por lo demás, creo que, excepto el periodo de los bañadores-milagro, todos los años que he dedicado a la natación han sido apasionantes, sea por una cosa u otra.

 ¿Y las menos interesantes?

 No quiero ni puedo oír hablar de aquel engaño de los bañadores. Para mí, y evidentemente respeto a quienes no opinen lo mismo, aquella época fue un engaño perpetrado a un deporte que yo pensaba que ya había dejado atrás los casos de dopaje de las walkirias y las chinas (y algún otro país occidental, todo hay que decirlo), pero que tuve que ver como el dinero, una vez más, pasaba por encima de los intereses deportivos. Repito que es mi opinión, y respeto cualquier otra que le sea contraria.

 ¿Por qué nadadores/as ha sentido debilidad?

 Por todos aquellos, que son infinitos, que no consiguieron los objetivos que se habían propuesto, y muy especialmente, por los grandes derrotados en los Juegos, de los que me hago eco en mi libro. Pienso en el equipo japonés que hubiera podido ganar tres o cuatro medallas de oro en los Juegos de 1948; en aquel Jeff Farrell de 1960…. Los grandes derrotados han sido siempre mi punto débil.

 ¿Qué países le han llamado más la atención por su potencial?

 Me han llamado la atención los países más pequeños. Siento admiración, por ejemplo, por la natación femenina holandesa y danesa, capaces de medirse, y de ganar, en los Juegos de 1936 y 1948, a los Estados Unidos. Me admiro ante la capacidad de Hungría por generar nadadores de alto nivel desde 1896 hasta 2013, con solo 10 millones de habitantes.

 ¿Qué pruebas le resultan más apasionantes?

 Me gustan las pruebas de fondo, donde se puede ver la táctica que usa cada nadador, ver los parciales, comprobar como uno se hunde y otro resucita. En fin, degustar una prueba, como quien lo hace delante de un buen filete, cortándolo y masticándolo poco a poco.

 ¿Qué finales olímpicas son imprescindibles para usted?

 Soy bastante conservador en esto. Yo creo que al programa olímpico de hoy en día solo le faltan los 800 crol hombres y los 1.500 crol mujeres, y no tocarlo hasta el fin de los siglos. Y por favor, que no metan los 50 espalda, braza y mariposa. Con los de crol ya hay bastante de pruebas cortas.

 Como bracista, asistió a la revolución del estilo braza en los años sesenta. ¿Cómo lo recuerda?

 Pues ya he dicho que ha sido uno de los fenómenos más apasionantes que he ido viendo. Ten en cuenta que cuando yo me inicie en la natación la braza estaba a punto de desaparecer, puesto que era un estilo único con la mariposa, y, lógicamente, casi todo el mundo nadaba mariposa, que era más rápida. A partir del 1 de enero de 1953 ambos estilos quedaron separados, y fue aquí cuando la braza inició su propia revolución, primero con la braza submarina, después ya con la superficial.

 ¿Le sorprende que el nivel de la natación femenina española esté muy por encima de la masculina?

 Bueno, hasta no hace mucho era al revés. Ahora es así. Lo ideal sería encontrar el justo equilibrio, pero también hay que decir que, excepto en muy pocos países (USA, Australia y creo que ninguno más), también ocurre lo mismo, o sea que es aquello de mal de muchos…

 ¿Qué modelos debería copiar España para mejorar su nivel? ¿El universitario americano, por ejemplo?

 Bueno, ¡que no se entere el Ministro Wert de que propones Universidades con piscinas y Residencias para nadadores! Ahora en serio: yo creo que no podemos aspirar a un sistema como aquel, entre otras cosas porque tampoco tenemos 300 millones de habitantes. Yo, sinceramente, con las 3.000, más o menos, licencias de natación que tenemos optaría por sistemas como el de la DDR (sin el dopaje, por descontado), o por desplazar a unos estudiosos (pero estudiosos de verdad, no que fueran a pasárselo bien) a Francia, Italia, Hungría y algún otro, que tienen mejores resultados, y la misma o menos población que España, y adaptaría sus métodos a nuestra idiosincrasia y posibilidades. Creo que se debe cuidar mucho mejor los pocos nadadores, buenos de verdad, que tenemos.

 Usted entrenó hasta 1982. ¿Qué cambios ha experimentado la preparación de los nadadores desde entonces?

 El cambio más transcendental, el detonante de todo ello, creo que ha sido el que ha proporcionado el hecho del profesionalismo, que permite horas y más horas de entrenamiento, por tanto, más volumen de kilómetros, más preparación física, competiciones a lo largo de la temporada, aplicación de las nuevas tecnologías a la preparación, etc.

 ¿Cómo vivió aquellos Juegos de Roma, que usted califica como los últimos Juegos románticos?

 Cuando digo que, para mí, fueron los últimos Juegos románticos, quiero decir que fueron los últimos Juegos en los que ganar o perder no tenía una importancia capital. Evidentemente que había unos pocos que iban a ganar, pero lo hacían únicamente, como decía Coubertin, por la gloria del deporte, ya que dinero se sacaba muy poco; si acaso los atletas USA luchaban por alguna beca en la Universidad; los deportistas de más allá del Telón de Acero (si algún joven no sabe lo que es esto del Telón de Acero, que coja una enciclopedia y la use), quizás subir un grado en el escalafón militar, en el laboral, o en el académico, pero no se pagaba en contante y sonante. También lo digo porque las pruebas de natación comenzaban a las nueve de la noche y terminaban a las once o las doce, y porque las noches romanas brindaban toda clase de aventuras, por ejemplo, a los que ya habían terminado de competir. También porque fueron los últimos cronometrados manualmente, acabando (por suerte, evidentemente), con todos los desaguisados que habían habido anteriormente. Eran unos Juegos más familiares que los actuales, con menos presión.

 ¿Con qué natación se encontró cuando llegó a Portugal?

 La natación portuguesa estaba, puedo decir, como la española en 1930, excepto por parte de un club, el Sport Alges e Dafundo, que era el decano de la natación portuguesa, pero que ejercia, y además sin querer disimularlo, una férrea dictadura en la Federación, evitando encontrar oposición. Era el único en todo el país que tenia piscina cubierta (bueno si se puede llamar piscina a un tanque de 16,66 metros de largo). El club al cual fui a parar (Clube Nacional de Natação) estaba enclavado en un bonito parque, y contaba con una piscina descubierta de 25 metros y un tanque de aprendizaje, también de 16,66 metros, que yo intenté cubrir, pero que solo lo conseguí el segundo año de mi estancia allí. En los dos años siguientes, pude quebrar, hasta cierto punto, el dominio del S.A.D., pero en 1967 el parque, que era de una sociedad privada, no renovó el contrato a mi club, y yo tuve que volverme para Catalunya, lo que sentí mucho puesto que en el club había una gente y un ambiente formidable, con los que todavía nos vemos cuando, anualmente, vamos allí de vacaciones, como mi esposa (que era de aquel club) y mi hijo.

 ¿Cuánto tiempo le llevó escribir ‘D’Atenes a Atenes’? Da la impresión de que es un alarde de memoria, dedicación y rigurosidad…

 Bueno, a mi me ha gustado siempre escribir, y a los 15 años ya escribía artículos de natación en el boletín del C.N Barcelona, que era en el que yo nadaba. Como digo en el prólogo del libro empecé a recoger información precisamente en los Juegos de Roma, hablando con gente de diferentes países, con los cuales empecé a escribirme y a recabar información. Me suscribí al Swimming World, para estar al corriente de la natación USA, y a diferentes revistas francesas, belgas, etc. Recogí un monte de papeles que ríete de la altura del Everest, y antes de Los Juegos de Barcelona 1992 hice un apaño con algunos datos de lo mejor de todos los Juegos y me lo publicaron en el boletín de la Federación Española. Pero con el cambio de siglo me dieron la idea de hacer un libro, lo que no me pareció mal, y así lo hice, no puedo decirte en cuanto tiempo, pero relativamente rápido. Después, al ver que los Juegos del 2004 se hacían en Atenas, como los de 1896, y remedando aquella frase catalana que dice Roda el món i torna al Born, que no sé cómo se puede traducir al castellano, pero que en esencia quiere decir, que sales de un sitio, para volver al mismo, me hizo gracia, y me dio el título. Después, la verdad es que intenté que, ya fuera la Federación Española o el Comité Olímpico Español, me ayudara a publicarlo, sin conseguir nada, y por lo tanto solo tengo que agradecer a David Moner, Presidente de la UFEC (Unió de Federacions Esportives Catalanes) que me ayudara a publicarlo, puesto que yo solo no hubiera podido. Aquí, entre nosotros, sé que es un libro difícil de leer, por la gran cantidad de nombres y números que presenta, pero entendí que tenía que escribirse para guardar la historia de la natación olímpica, que, aunque realmente está escrita, está dispersa en un gran número de artículos.

 

 

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2 Respuestas

  1. Josemi Espinosa dice:

    Conocí a Guillem en la Piscina del «Ramos» en Montjuic, en víspera de la celebración del encuentro Península / Canarias del año 1.960.
    Tengo que decir que era mi primera competición Absoluta (yo tenia entonces 14 años. Cuando llegué a la Piscina me impresionó enormemente sobre todo por aquellos graderíos que yo no había podido contemplar en una instalación nunca.
    Recuerdo que fue el quien se acerco hasta donde estaba yo (debía de dar el «cante» por la cara de asombro que tenia en mi cara), se me presentó y tengo que decir que ese día quedará grabado en mi memoria ya que conocí a una gran persona que me impactó por su sencillez. Más tarde coincidimos de nuevo en muchas competiciones y aunque no nadábamos en las mismas pruebas ya que yo era «librista»; y quiero pensar en que somos buenos amigos. Un abrazo desde Bilbao (bueno ahora desde Peñiscola)Guillem.

  2. Guillem Alsina i Soto dice:

    Josemi. Si la distancia i el tiempo no miden la amistad, evidentemente que somos amigos. Añorada Piscina de Montjuic del «Papi» Ramos (con inclusión de su familia, esposa e hijas; añorados Peninsula-Canarias, i añorados amigos, uno de los cuales eres tu, como lo era tu padre, con el que aprendí mucho, incluso en materias que en aquel tiempo estaban prohibidas, o de las que, por lo menos, no se podia hablar mucho.
    Te agradezco tus palabras i espero que te lo pases bien en Peñiscola.
    Un abrazo para ti i toda tu familia

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