«Aprendí mucho, pero mis marcas se estancaron»

A Rocío Gómez Narros le agobiaba la presencia de aquella figura callada y observadora, cronómetro en mano, en la piscina. “No me gustaba”, afirma. Gómez, madrileña de 19 años, se refiere al que fuera director técnico de la Federación Española de Natación (RFEN), Luis Villanueva. Aquel año en la Blume resultó frustrante para la nadadora del Covibar Rivas. “No me encontré cómoda”, cuenta. Tras cuatro años en el Centro de Tecnificación madrileño, dos entrenando con Montse Suárez y otros tantos con Pablo Terradillos, Gómez dio el salto a la Blume. Fue una decisión meditada, una oportunidad sugerida por el entonces preparador del centro, Jordi Murio, tras el Europeo junior de Helsinki 2010. “Era una experiencia que quería vivir, pero si llego a saber lo que me esperaba, ni me lo hubiera planteado. Fue el año más raro de mi carrera. El cambio de ambiente, de rutinas… Otro mundo”, recuerda Gómez, estudiante de Administración y Dirección de Empresas.

 Gómez llegó a la Blume en 1º de Bachiller. Dejaba atrás la categoría junior para afrontar una etapa “nueva y desconocida”. Era la más pequeña del grupo, que contaba con nadadoras como Patricia Castro, Lydia Morant o Melanie Costa. “Había mucho nivel”. Ese mismo verano había disputado el Eurojunior de Helsinki, donde finalizó 10ª, 11ª y 27ª en 400, 800 y 200 libre. Entrenar en la Blume debía implicar una mejora de las marcas. Pero no fue así. “Todo lo contrario, las empeoré”, asegura. “Yo creo que la clave estuvo en las sesiones de pesas. Me hinché. Cogí demasiado tono muscular. Fue muy frustrante. Entrenábamos en doble sesión, matándote para no bajar los tiempos”. Gómez recuerda, además, la agobiante obsesión de Villanueva por el peso: “Llevaba consigo unas tablas con el peso y el índice de grasa idóneo. Quería al nadador perfecto. Era un agobio”.

 RESULTADOS MEDIOCRES

 Que algo no iba bien era evidente. En el Nacional absoluto en piscina corta de 2010, disputado en Palma, los resultados fueron mediocres. Gómez dejó la piscina para probar las aguas abiertas, pero no le gustó. Regresó a la piscina. Nada funcionaba. Por aquellas fechas ya sabía que no repetiría un año más. De cara al Absoluto de verano sus marcas mejoraron “debido a que hice más trabajo de intensidad”. Pero la insatisfacción era ya demasiado profunda.

 Durante unos años, la Blume fue una trituradora de nadadores. Por unos u otros motivos, un buen número de deportistas se echaron a perder. En vez de impulsar la carrera de los nadadores, el centro tuvo el efecto contrario. Ismael Rahmuni, madrileño de 21 años, varias veces campeón nacional infantil y junior, considera que en España es imposible compaginar la natación con los estudios. El nadador del Covibar Rivas afirma que el hecho de que el entonces director técnico de la RFEN, Luis Villanueva, supiera que él iba a matricularse en Medicina precipitó su salida del centro. “¿Cuántos nadadores del equipo nacional estudian en serio?”, se pregunta. “O te vas a EEUU o no puedes estudiar y nadar a la vez”.

ismael

 Rahmuni pasó varios años en el Centro de Tecnificación madrileño. Un mes después del Europeo junior de Helsinki (2010) recibió una carta en la que la Federación Española (RFEN) le comunicaba que no le renovaban la beca. “Incluso había hablado con el entrenador, Jordi Murio, para planificar la temporada siguiente. Me lo podían haber dicho antes, porque yo tenía que tramitar la matrícula universitaria. Pero faltó comunicación. Y tacto”, considera. Pasado el verano, Murio le volvió a ofrecer la posibilidad de reintegrarse al grupo de entrenamiento. Había empezado Medicina y el resultado fue desastroso. En enero de 2011, Rahmuni dejó el centro.

 EXPULSIÓN

 A Jorge Martín Lozoya (Madrid, 19 años) le expulsaron de la Blume un mes de mayo, a mitad de temporada. Hasta ese momento, no tiene ninguna pega de los seis años que pasó entre Tecnificación y la Blume. Todo lo contrario: “Yo estoy muy contento. Las condiciones de entrenamiento y los medios que teníamos eran idóneos. Hasta que me echaron, el balance es muy positivo”. Martín Lozoya salió muy quemado de aquel episodio. Todo comenzó con una lesión en la rodilla producida por un tropiezo en la piscina. Con vistas al Europeo junior de Amberes (2012), la RFEN programó dos concentraciones, una en Barcelona y otra en Sierra Nevada. El nadador del SEK argumentó ante los técnicos que aún no estaba recuperado. La respuesta de estos fue fulminante: expulsión. “Me quedé bastante sorprendido. Ni siquiera hubo un informe”, explica. Campeón de España infantil y junior varias veces, plata en el relevo 4×100 libre del Eurojunior de Belgrado (2011), Martín Lozoya mantiene la ilusión de llegar al equipo nacional absoluto tras superar el varapalo anímico que supuso su marcha de la Blume.

jorge

 Marina Rico, de 17 años, califica su paso por la Blume de satisfactorio pese a que deportivamente se estancó. La nadadora madrileña coincidió con Melanie Costa, Cristina Mauri, Teresa Gutiérrez, Carlos Vives o Matthew McManemy. Todos entrenados por Jordi Murio. Rico llegó a la Blume en 2011 tras varias temporadas en Tecnificación. “El cambio fue bastante duro. Había más sesiones de entrenamiento y el grupo era muy competitivo. La razón por la que no mejoré mis marcas nunca las sabré, pero quizá la puesta a punto fue muy larga y llegué sobreentrenada”. Tras el Open de Primavera de Málaga (2012), el grupo se disgregó. La única que cumplió su objetivo fue Melanie Costa, que logró su clasificación para los Juegos de Londres. “Después del Open quedamos sólo cuatro nadadores. Los resultados fueron catastróficos, excepto Melanie”.

marina

 SITUACIÓN ACTUAL:

 Rocio Gómez: Nadadora del Covibar Rivas, donde ha reencontrado su mejor versión de la mano del técnico Raúl Bueno. “Al salir del centro me encontré con un mundo distinto. Era otra persona. Mejoré mis marcas”. Tras nadar pruebas de fondo, ahora nada mediofondo.

 Ismael Rahmuni: Su prioridad es la carrera de Medicina. Busca club después de una temporada difícil en el Covibar Rivas.

 Jorge Martín: Nadador del SEK. Aspira a formar parte del equipo nacional absoluto. «No pierdo la esperanza».

 Marina Rico: Fichó la temporada pasada por el Santa Olaya. Vive en Gijón. Esta temporada será entrenada por Pepín Rivera, fichado por el club asturiano. La última temporada nadó estilos.

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