Clàudia Dasca: el equilibrio entre estudios y natación

J. Pérez Ortiz

Hace dos años, Claudia Dàsca (Sabadell, 18 años) se colgó tres bronces en el Mundial junior disputado en Lima (Perú). Aquel año (2011) estableció algunas de sus mejores marcas nacionales por edades, todas ellas aún vigentes. Tenía 16 años. En Lima firmó la de 400 estilos (4:43.53), en el Gran Premio Ciutat de Barcelona la de 800 libre (8:31.92) y en el Open Absoluto de Madrid la de 1.500 (16:23.64). Clàudia corría mucho. Esos tiempos la hubieran clasificado para el Mundial de Barcelona de este verano, que se perdió al no conseguir las mínimas en el Open de Pontevedra disputado en marzo.

 “Fue un palo”, afirma la nadadora sabadellense, que en noviembre cumplirá 19 años, “pero, ¿qué iba a hacer? ¿Machacarme? Le di la vuelta y saqué el lado positivo. No fui al Mundial, pero tuve más tiempo para estudiar. Hablé con mis tutores de la universidad y planificamos un segundo trimestre más fuerte”. Dasca comenzó el pasado curso Medicina. Se acogió al programa Tutoresport de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAM), dirigido a deportistas de alto nivel. El programa permite matricularse en el 50% de las asignaturas, pero hay algo evidente: el nivel de exigencia de la facultad es mayor que el de Secundaria o Bachiller, cuando Dasca iba como un tiro: en 2010, por ejemplo, se proclamó campeona de Europa junior de 1.500 y subcampeona de 800.

 “Cuando eres joven tienes muchas ganas de entrenar y de hacerlo bien”, cuenta la nadadora sabadellense, que tiene muy claro cuáles son sus prioridades; “la presión que hay en la ESO o Bachiller no es la misma que en la universidad. Con 15 o 16 años no necesitas tanto tiempo para estudiar. Sabía que este año el cambio era sustancial, pero ha sido para bien. He visto otro mundo; me ha ido muy bien. En la facultad me despejo, desconecto de la natación, y así por la tarde tengo más ganas de entrenar. Tengo la sensación de que he cumplido, de que la faena ya está hecha. De la natación no voy a vivir. Sé que podría entrenar más, pero también sé que le podría dedicar más horas al estudio. Hay que encontrar el equilibrio”.

 Dasca ha llegado a ese punto de equilibrio en que todo fluye de manera natural. No ha habido ningún paso traumático en su carrera, como ha sucedido con muchos otros nadadores españoles. “Cada año es diferente. Con paciencia y organización se puede llegar a todo”, considera. Optimista por naturaleza, la estabilidad es otro de sus pilares. No se ha movido del CN Sabadell desde que comenzó a chapotear. Todo le queda a mano: la facultad, las instalaciones del club, su casa. “¿Para qué voy a cambiar? Aquí estoy muy cómoda. La universidad está a 10 minutos del club. Dispongo de una de las mejores instalaciones de España. De momento ni me lo planteo”.

dasca3

 El pasado lunes comenzó a entrenar de nuevo después de unas vacaciones en Menorca. La temporada pasada estuvo marcada por su ausencia en el Mundial después de haber participado en los Juegos de Londres, donde finalizó 25º en los 400 estilos. “Aquello fue increíble. Lydia Morant había estado ya en Pekín y me contó cosas de su experiencia, pero hasta que no lo vives no sabes lo que es. Es algo que se tiene que vivir. Me ha marcado”, explica.

 Su ausencia del Mundial fue compensada con los Juegos del Mediterráneo y la Universiada. En los primeros, celebrados en Mersin (Turquía), se llevó tres bronces y una plata: 400 y 800 libre, 400 estilos, y el relevo 4×200 libre. “Salí muy contenta por el resultado y la experiencia. Se creó un ambiente genial entre nosotros. Nos respetamos todos mucho. No había ninguna figura que destacara. Me identifiqué con el grupo”. En Kazan fue la única representante femenina del equipo español. “El ambiente de la Villa Universitaria me recordó a los Juegos. Lo viví como unos segundos Juegos, aunque no llegué en mi mejor momento debido a un problema físico. Acabé séptima en 1.500”.

 Dasca ha sobrevivido a su técnico, Fred Vergnoux. Tras nuevo años entrenando con Eloy Gómez, pasó a ser dirigida por el técnico francés cuando éste fue fichado por el CN Sabadell en 2010. Con Vergnoux ha llegado a un punto de encuentro. Dasca, tras no conseguir su clasificación para el Mundial, quitó de alguna manera el pie del acelerador. Las concentraciones en Sierra Nevada, por ejemplo, no eran una prioridad. “Fred está contento. Es normal que se quedara un poco descontento por lo del Mundial, pero en general está satisfecho”, revela la sabadellense, en cuyo grupo se mantienen Mireia Belmonte, Conchi Badillo, Eloi Saumell, Marc Sánchez, Miguel Ángel Rozas y los maratonianos Damián Blaum y Esther Núñez.

 “Después de tanto tiempo con un mismo entrenador, noté el cambio”, cuenta sobre su relación con Vergnoux, “pero esto siempre pasa. Con Fred principalmente hacemos mayor volumen de kilómetros y más gimnasio, y cuando se acerca la competición subimos la intensidad”. Nada que haya roto el equilibrio de Clàudia Dasca, que tiene las ideas muy claras.

 *Imagen interior: Claùdia Dasca junto a Lydia Morant, Mireia Belmonte y Judit Ignacio.

 

Seguramente también te guste

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR