Entrenar y estudiar, ¿misión imposible?

Fabio Zamarreño

Entrenar y estudiar, ¿misión imposible?

Antes de empezar a escribir sobre el tema que trae de cabeza a cualquier deportista español, quería agradeceros a todos la buena acogida que le disteis a mi anterior opinión sobre los claroscuros que tiene la vida en los Centros de Alto Rendimiento. Lo que más me contentó fue que decenas de nadadores de todos los niveles y edades (ya retirados, de mi generación e incluso mucho más pequeños) me agradecisteis el que escribiese un artículo tan sincero, porque os sentisteis reflejados en mi experiencia.

Otra de las cosas que llamó mi atención es que el mayor número de esos nadadores pertenecían a clubes pequeños; me horroriza pensar que lo que yo creía que sólo se restringía al  Alto Rendimiento, resulta que está pasando en absolutamente todos los niveles de este deporte. No quiero volver a entrar en ese tema, pero da mucho que pensar, y a mí particularmente me asusta, porque creo que estamos perdiendo el rumbo. De cualquier forma, yo también valoro que algo que creía que surgía de una posible demencia personal, resulte que sea un hecho que se extiende como un cáncer por todo el deporte español. Es triste, pero reconforta (“mal de muchos, consuelo de tontos”, dice el refrán).

Dicho esto, enlazo directamente con una pregunta:

¿De verdad alguien no sabe por qué nadie es capaz de saltar al abismo absoluto desde la categoría junior? ¿Tan tontos somos, que dedicamos horas y horas a hablar de natación y no sabemos por qué a nadie le compensa seguir nadando cuando cumple dieciocho años?

Me voy a atrever a decirlo yo, aunque creo que hablamos de una obviedad.

En España no se puede entrenar a niveles de máximo rendimiento a la par que se estudia una carrera universitaria.

Tan fácil como eso. Ya tenéis la solución.

Podemos seguir buscando problemas técnicos, atribuyéndole nuestros continuos fracasos a la media de altura española o nuestra cultura “de pandereta”. Podemos hablar de entrenamientos no pensados a largo plazo o incluso podemos llegar a decir, como he oído, que es que “el español no sabe competir, a diferencia de los americanos”. Señores y señoras: la natación aquí acaba con la Universidad, y en USA empieza justo en ese momento.

Hasta que no solucionemos eso, no “merecerá la pena nadar”. Las cosas se pueden llevar a cabo sin ninguna ayuda durante un tiempo o hasta un nivel determinado, pero no se pueden pedir imposibles. Los que pasan de ahí, que los hay, son pequeños héroes, individuos concretos que aman el deporte por encima de todo y están dispuestos a realizar sacrificios sobrehumanos por una pasión descomunal, por algo que da sentido a sus vidas. Pero esos pequeños héroes no son la generalidad, ni debemos tender a pensar que todo aquel que quiera entrenar y estudiar a un nivel alto en ambas facetas tiene que tener los cojones (y sí, lo digo así,) de luchar con: profesores que no les permiten faltar; planes Bolonia que exigen asistencia y no mueven exámenes así caiga una bomba nuclear; entrenadores que exigen un 90% de asistencia o si no te echan del club; ninguna subvención por parte del Estado; clubes que dado el contexto económico no pagan a nadadores que entrenan seis horas; cierre de piscinas una tras otra por falta de rentabilidad; en algunos casos, y dada la situación, tener que buscar mini-jobs de esos que tanto le gustan a Merkel para poder costearse gastos que sus padres no pueden asumir; tener que pagarse los viajes porque los clubes tampoco lo pueden asumir……….… This is Spain.

Como deportista-estudiante, el mayor sufrimiento y lo que mayores quebraderos de cabeza me ha dado ha sido precisamente esto: el saber que tarde o temprano estás abocado a dejar algo, pero no cuando tú quieras y como tú quieras, sino porque llega un momento en el que “no compensa”: en el que indirectamente te obligan a elegir. Y, ¿qué vas a elegir? Pues lógicamente, y en el noventa por ciento de los casos, estudiar. Es decir, todo ello se traduce, como una fórmula matemática, en que te obligan a dejar de nadar, al menos a un alto nivel. Con un nivel alto no me refiero a ir a una Olimpiada; con un nivel alto me refiero a entrenar al máximo de tus posibilidades para sacar tu mayor rendimiento, tanto si es para hacer una mínima territorial como una mínima olímpica.

¿Por qué ese junior no baja sus tiempos? ¿Qué pasa cuando llegan a absolutos? Pues hijos míos, ¿le habéis preguntado si alguien le está ayudando a llevar a cabo el suplicio que supone estudiar y entrenar en este país? Ahí tendréis la respuesta en la mayoría de los casos.

Podría poner millones de ejemplos de actos que impiden estudiar y nadar: nadadores no admitidos en el quipo nacional por querer estudiar medicina; obligatoriedad de asistencia a concentraciones de tres semanas que destrozan un curso académico (esto sigue pasando: o la concentración y el campeonato internacional, o estudiar; no se puede todo, llegan a decir nuestros dirigentes); que los centros de Alto Rendimiento sólo intenten coordinar estudios y deporte hasta bachillerato (una buena señal de hasta dónde se quiere que estudien los nadadores), etcétera, etcétera, etcétera… triste; muy triste.

Pero bueno, no me gusta siempre dar visiones tan pesimistas de las cosas. Lo que he escrito creo que es una realidad, amén de que, si no he oído mal por ahí, cincuenta nadadores se han tenido que marchar este año a entrenar y estudiar en Estados Unidos. Pero si escribo esto es porque se puede cambiar, y todos debemos colaborar, pero hay que lucharlo o estamos perdidos. Para algunos quizá sea tarde, pero yo quiero que en mi país un chaval dentro de quince años pueda estudiar y nadar si es su pasión. No quiero que se quede toda la vida con la intriga de “qué hubiera podido hacer si me hubieran dejado seguir”. Pero hay que tener intención de cambiarlo, y os animo a que poco a poco intentemos conseguirlo, porque si no este barco se va al fondo.

Como última reflexión:

Me acaban de comentar que han puesto la Copa de Clubes en mayo. Os informo de que en mayo hay:

–    Exámenes finales de la mayoría de colegios e institutos.

–    Con el plan Bolonia, exámenes universitarios, que se adelantan a esas fechas.

–    La selectividad en la mayoría de las comunidades se reparte entre finales de mayo y principios, y sea como sea, hay que estudiar en mayo.

Yo sé que hay cosas que no se pueden cambiar, o conllevan un proceso lento y laborioso, pero respondedme: ¿tan difícil es coger un maldito calendario escolar y no poner una de las competiciones más importantes en el único mes de los doce donde más daño se le hace a los estudiantes, que son los que conforman el 90% de los nadadores? Si me respondéis que es algo imposible, yo hago las maletas y me voy.

Un abrazo para todos.

 

 

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8 Respuestas

  1. Daniel Ponce dice:

    Muy bueno Fabio !! tu reflexión es impecable ! gracias por compartirla !! Le has puesto palabras a mis pensamientos también, un abrazo!

  2. desanimado dice:

    Un club pidió el cambio de fechas de la Copa en la asamblea de la RFEN alegando precisamente esos motivos,el calendario escolar y universitario, y lo dejaron más sólo que la una.

  3. Scubi dice:

    Refleja perfectamente el Spanish way. Un niño llorica que llora porque no se lo dan todo hecho. Hay mucha gente que estudia y trabaja, lo cual es mucho más complicado que nadar y estudiar. Y también hay mucha gente que estudia, nada y trabaja. Mueve el culo, FLOJO.

  4. Juan Pérez dice:

    Hola Scubi, creo que te has quedado en la superficie sin el ir al fondo, tú sabrás por qué. No estaría mal, en todo caso, que firmaras con tu nombre, así no daría la impresión de que el FLOJO eres tú. Saludos.

  5. Clavería dice:

    Los actuales planes de estudios miden las asignaturas en créditos ECTS, que tasan la cantidad de horas de trabajo del alumno. Si uno calcula la carga lectiva anual, resulta que la dedicación exigida a cualquier estudiante es de 40 horas semanales. No hace falta ser un genio en matemáticas para calcular el tiempo «libre» que queda para entrenar y/o trabajar, y no digamos si el interesado debe compaginar las tres actividades y, además, pretende dormir algún segundo entre semana. Resulta que el sistema universitario europeo, que impone los créditos ECTS como forma de homologar los estudios universitarios para facilitar la posterior libre circulación de trabajadores, impone como criterio absoluto la dedicación full time de los estudiantes universitarios. Estudiar es una inversión, para el interesado y para la sociedad que, en la mayoría de los casos, sufraga los gastos. Simplemente, no podemos permitirnos otra cosa. Luego en esto no existe una excepcionalidad española que sea fruto de la flojera de nuestros jóvenes. Eso es una tontada que nace del desconocimiento profundo de la realidad y de la osadía que suele seguir a la ignorancia.
    Sería un poquito más útil, y menos grosero, reconocer el esfuerzo extraordinario que realizan quienes intentan compaginar los estudios con cualquier otra actividad, laboral o deportiva. Y, en vez de poner obstáculos o faltarles al respeto, apoyarles (en nuestro beneficio) y facilitarles el camino en lo posible. Al menos, mientras no seamos capaces de idear otras soluciones más atractivas. La responsabilidad no es suya, es nuestra.

  6. Fabio dice:

    ¿A qué clase de persona podría dolerle un artículo que intenta que se reconozca socialmente el esfuerzo de nuestros deportistas?
    Da mucho que pensar. Normal que no se atreva a poner su nombre, a diferencia de los que damos la cara. Mucho ánimo a todos los deportistas que lucháis día a día contra gente como ésta para que se reconozca lo que hacéis. Seguid intentandolo y luchemos por cambiar las cosas, aunque haya gente que intente hacernos el mayor daño posible desacreditando el esfuerzo que supone nadar y estudiar, y en algunos casos nadar, estudiar y trabajar. Un abrazo a todos

  7. Marta dice:

    Hola, donde puedo ver tu anterior opinion sobre la vida en los centros de alto rendimiento, me gustaria verla, estoy de acuerdo con todo lo que dices en este articulo sobre el entrenamiento en los estudios , pero a los que mandan les da todo igual , es una verguenza, un saludo,espero tus noticias

  8. Rafa dice:

    Estupenda reflexión Fabio, has levantado muchas ampollas por lo que se ve, normal, hay a gente que no le gusta que se sepa lo mal que hace las cosas y su única respuesta por lo que se ve es el insulto. Los que vivimos el mundo de la natación sabemos que es muy difícil compaginar el deporte, los estudios y el trabajo como tu haces, no todos tenemos esa capacidad como la tienes tu y pocos más por eso me siento muy identificado con tu artículo y desearía que a mi me facilitaran un poco más el poder al menos el estudio y el deporte cosa que por lo general no es así. Enhorabuena porque tu si lo has conseguido y por cierto, con excelentes resultados, ojalá los demás tuviéramos al menos la opción de poder nadar e ir aprobando. Suerte y sigue así que te lo has trabajado un montón y con, además, muy pocas ayudas.

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