España debe revisar el modelo

tubella2Los cabezas pensantes de la natación española han decidido que una potencia mundial como España debe saltar por encima de la piscina corta y centrarse en la larga, la que da fama y prestigio. Somos tan competitivos que la piscina corta es para otros. Para los americanos, por ejemplo, irrelevantes en esto de la natación; los chinos o los italianos, nada del otro mundo. Por eso uno de los nadadores españoles con mayor proyección, César Castro, se quedó en casa y no fue a Hangzhou, sede del Mundial en piscina corta que finalizó ayer domingo. Los responsables técnicos de la federación española, con Albert Tubella al frente, decidieron dejar al extremeño en España para que comenzara a preparar el clasificatorio mundialista de la próxima primavera. También pensaron que no valía la pena tirar ningún relevo, ni siquiera el 4×100 estilos femenino o el 4×200 libres masculino, con opciones de luchar por la final. Nada. El resultado ha sido más que discreto: las dos finales de Jessica Vall y Marina García en los 200 braza, la de Cata Corró en los 400 estilos, los récords nacionales de Lidón Muñoz en los 100 estilos y alguna mejor marca marca personal.

España debería revisar su modelo de punta a punta o el batacazo puede ser monumental, si no lo está siendo ya. Mientras la mayoría de grandes potencias mundiales han llevado a gran parte de sus mejores nadadores, España da la espalda a una competición que podría haberse utilizado para hacer equipo y coger experiencia competitiva. La convocatoria fue ridícula: apenas nueve nadadores cuando otros países con bastante más tradición y resultados han competido con selecciones formadas por más de 30 nadadores. Éste fue, precisamente, el número de nadadores que llevó la vecina Italia, que ha estado representada en China por sus estrellas: Federica Pellegrini, Gregorio Paltrinieri, Gabriele Detti, Simona Quadarella… Italia ha salido de China con siete medallas y sus nadadores han establecido 12 nuevos récords nacionales sumando pruebas individuales y relevos. Todos ellos, como Castro, también deben ganarse la clasificación para el Mundial de verano. Una cosa no está reñida con la otra, por mucho que se empeñen los genios federativos y traten de convencer al chaval extremeño de que lo mejor es saltarse el Mundial en corta. Craso error.

O España coge el toro por los cuernos y diseña un plan sólido a medio plazo o la irrelevancia en el panorama internacional será cada vez mayor. No digamos ya si Mireia Belmonte, de 28 años, se retira. Y aunque no lo haga, el futuro pinta negro. El nivel mundial es cada vez mayor y el plan español ni existe ni se le espera. Sólo uno (Jimena Pérez) de los nadadores españoles en China entrena en uno de los dos grupos de alto rendimiento gestionados por la federación española. Pero este no es el único problema. La corriente mundial apunta en la dirección de la profesionalización y España parece no enterarse de la película. El año pasado la federación española aprobó un premio de 600 euros por récord nacional individual. Este insulto a los nadadores españoles alcanza ahora el máximo ridículo atendiendo a las reivindicaciones de los mejores nadadores del mundo, que han forzado a la FINA a ponerse las pilas. De hecho, gracias la irrupción de la Liga Internacional de Natación (ISL en sus siglas en inglés), la FINA duplicó los premios del Mundial en corta y acaba de anunciar un circuito en piscina larga de tres pruebas que repartirá cuatro millones de dólares en premios.

La empresa no es fácil, pero para eso la federación española tiene un director deportivo, un director técnico y otro responsable de júniors e infantiles. Fijar mínimas clasificatorias imposibles no parece la solución a los males de la natación española, cuyos mayores exponentes (excluyendo a Mireia) son estudiantes que perciben un pequeño sueldo del club al que representan. Si España quiere nadadores en las finales o podios internacionales tendrá que impulsar otro modelo. De lo contrario, la irrelevancia será cada vez mayor.

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5 Respuestas

  1. Isabel dice:

    Os habéis olvidado de contar también la final de Cata Corró en el 400 estilos.

  2. Luis García Fuentes dice:

    Y viendo los resultados de la competición de júniors e infantiles es para echarse a temblar……

  3. Hace muchos años que Carpena, Villanueva y Tubella son las mentes pensantes de nuestra natación internacional y así nos va. Los responsables son ellos y lo más probable es que sigan por la senda negativa para celebrar el centenario en 2020 y renovar el poder otros 4 años más. La natación española acabará reaccionando, tarde, y sustituyendo a este trío incompetente, tiempo al tiempo.

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