García Mauri: “Me presioné tanto que no disfrutaba”

Cristina García Mauri habla a tumba abierta sobre su etapa como nadadora, desde que era una cría hasta el pasado enero. Está en pleno proceso de desconexión de una fase intensa de su vida. Malagueña de 18 años, fue una de las representantes españolas en el Mundial junior de 2011, disputado en Lima. Entonces acabó quinta en los 400 estilos. Aquel mismo año también disputó el Europeo junior. De esa excelente generación de nadadoras entre las que se encontraba ella y otras como Clàudia Dasca, María Vilas, Judit Ignacio, Marina García o Beatriz Gómez, es la única que se ha descolgado. Su relato es conmovedor. No guarda ningún rencor y sí una saludable autocrítica que mezcla con mucho sentido del humor.

 ¿Qué estudias?

 Estudio en Madrid, primer curso de Relaciones Internacionales Bilingües.

 ¿Qué relación tienes con la natación?

 Cero

 ¿Cuándo decides dejarla?

 A los 16 años empecé a ver que había otro mundo fuera de la natación. Hasta entonces parecía que no había otra cosa. Me empecé a preguntar si merecía la pena. Cada año se me hacía más difícil, había más competencia, me costaba más ganar. En abril de 2012, después del Open, lo dejé unos meses, pero en verano me volvió a entrar el gusanillo y volví. Me daba miedo aceptar que ya no era nadadora. Sin embargo, en enero de este año entré en la piscina y una vez allí me dio una especie de ataque de pánico. Decidí que no quería nadar más.

 ¿Por qué?

 En septiembre de 2012 empecé a entrenar con Xavi Casademont en el Centro Acuático de Málaga. Estaba en muy baja forma después de varios meses sin entrenarme, pero con Xavi hice en un mes los mejores entrenamientos de mi vida. Pasé de no tener fuerzas para seguir a recuperar la motivación. Sin embargo, los resultados en el Nacional de invierno no llegaron. No me salió bien. He sido una nadadora que he dependido totalmente de los resultados, así que volví a caer. Después del Nacional, en los entrenamientos, miraba el reloj demasiado. Deseaba salirme del agua, quería que el entrenamiento acabara. Ya no tenía ánimo para animar al resto del equipo. Pensé que igual estaba nadando por inercia, que había un montón de cosas que podría hacer fuera de la natación. Un día llegué a la piscina y rompí a llorar. Hablé con mis padres, les dije que no podía más. Mi padre me dijo: ‘Vente para casa’. Me rendí.

 ¿Has reflexionado sobre tu etapa como nadadora de alto rendimiento o todavía tiene que pasar un tiempo?

 Nunca sabré qué hubiera pasado si en momentos puntuales hubiera tomado otras decisiones. Tampoco vale la pena. ¡Podían haber pasado tantas cosas! A lo mejor la natación no estaba hecha para mí. Llegué a presionarme tanto que no disfrutaba. Es algo que nunca sabré. He tenido la oportunidad de irme a Nevada (EEUU), pero lo descarté. Ahora, además de los estudios participo en varias iniciativas solidarias. Y esto me llena mucho. Si siguiera nadando no podría hacerlo. Ahora soy muy feliz. La vida que llevo me encanta.

mauri

 En septiembre de 2011 te vas a la Blume después de haber conseguido buenos resultados en el Mundial junior de Lima y el Europeo junior de Belgrado. ¿Cómo fue la experiencia?

 Llegué a la Blume después de varios meses entrenando en el Sabadell con el grupo de Fred Vergnoux, desde mayo a agosto de 2011. En la Blume no encajé mucho. No entrené al máximo. Fue un cúmulo de cosas. Era una nadadora con cierta tendencia a relejarse; siempre he necesitado a alguien que me presionara. Y con Jordi Murio esto no ocurría. Me faltaba esa presión y me fui relajando. Todos los entrenadores tienen cosas positivas y negativas. Yo tenía una relación genial con Jordi fuera del agua y hablábamos sin problemas. Es un entrenador magnífico, con mucha psicología, pero quizá yo no encajé con él. La responsabilidad fue en gran medida mía. En Málaga entrené durante muchos años con Antonio Luis Gómez. De hecho, fue mi primer entrenador en el Mediterráneo. Me conocía muy bien y sabía cómo espabilarme. Era mucho de gritar y presionar… A eso me acostumbré. A los gritos te acostumbras. Y en la Blume me faltaba esa presión.

 Entonces llegó el Open de 2012, clasificatorio para los Juegos de Londres…

 Me salió fatal. Quería hacerlo bien, pero no podía. Llegué estresada, presionada. Por la mañana nadé el 400 estilos y no me salió nada bien. Conseguí clasificarme para la final A, pero decidí reservarme para los 200 mariposa del día siguiente y me dirigí a la mesa de árbitros para darme de baja. Cuando se enteró Luis Villanueva (entonces director técnico de la RFEN) que me había dado de baja me dijo: ‘Cuando llegues a Madrid haces las maletas y te vas a casa’. Acabé nadando la final, pero en plan paseo. Hice 5:18, me sacaron casi una piscina. Aquello fue un error. Quedé muy mal.

 Dejas la Blume y te marchas a Málaga. ¿Fueron duros aquellos meses?

 Pasé de entrenar todos los días a no hacer nada. Fue duro, sí. Anímicamente me afectó mucho, pero soy así de radical.

 ¿De qué momentos tienes mejores recuerdos?

 En el FOJE de 2009, con 14 o 15 años, quedé primera en 400 estilos, segunda en 200 estilos y tercera en 200 espalda. Fue mi primera competición internacional. Y después también los meses que estuve con Xavi Casademont. Me hizo el favor de cogerme cuando estaba en muy baja forma. Me hizo reflexionar sobre mi relación con la natación, entender que debía aprender a competir. Pero yo ya tenía 17 años y debía aprender algo que se aprende con 12 o 13.

mauri5

 ¿Y los peores?

 Paradójicamente, el Eurojunior de Belgrado, en 2011. Desde fuera los resultados podían parecer buenos, pero para mí no lo eran. Iba primera del ránking y acabé quinta en 200 estilos y 200 mariposa. Me presioné demasiado. Ahora es cuando me doy cuenta.

 ¿Nadas?

 No puedo tirarme a la piscina. De enero a junio de este año sólo me he tirado una vez: la víspera de la Selectividad. Estaba nerviosa, me fui a la piscina a las diez de la noche y me hice 200 metros del tirón. Ya está.

 ¿Viste el Mundial?

 No puedo. Ni el Mundial ni los Juegos. Se me hace todavía duro. Me alegro muchísimo por Mireia y Melanie. Con ambas he entrenado, pero la sensación de ver campeonatos en la tele… No puedo. Me quedé un escalón intermedio, entre seguir y dejarlo. Nunca sabré dónde habría llegado de haber seguido nadando.

 ¿Cómo fueron los meses con Vergnoux en Sabadell?

 Era aún pequeña, tenía 16 años. Me fui con mi madre. Aprendí a espabilarme en el agua. Venía de un trabajo muy aeróbico en Málaga a un entrenamiento de mayor intensidad. El cambio fue total. ¡Imagínate! De pasar de un grupo de amigos, donde cada uno hacía el entrenamiento un poco a la suya, a tener que seguir el ritmo de Clàudia Dasca, Judit Ignacio, Mireia Belmonte… Ahora seis de 1.500, ahora test de 3.000… Pero disfruté esa intensidad. Eran una piña con un mismo objetivo. Me gustó mucho, pero no pude seguir porque había pedido ya la beca en Madrid.

*Imágenes interior: En la República Dominicana (arriba) y en un podio de 2010 con Mireia Belmonte y Cláudia Dasca.

 

Seguramente también te guste

1 Respuesta

  1. Dropdrop dice:

    No sé si la natación sería lo tuyo, pero te damos las gracias por todos los momentos que nos has dejado, tu forma de nadar, tus medallas, tus récords, tus piques con Claudia y Bea, tus himnos de Espańa y tus fantásticos relevos. Que te vaya muy bien en tu nueva etapa. Eres una crack y una excelente persona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR