Kizierowski: “Judit Ignacio es la nadadora con más talento que he tenido”

bart1Bart Kizierowski (Varsovia, 20 de febrero de 1977) tuvo que atar corto durante un tiempo al doble campeón olímpico de 50 libres (2000 y 2016) Anthony Ervin. “Era un poco vago”, recuerda el entrenador polaco, que preparó los Juegos de Sydney 2000 junto a estrellas como Gary Hall jr. y Ervin, todos ellos miembros de The Race Club.

Kizierowski, actualmente director técnico del CN Sabadell, ejerció de alguna manera en aquella época de guía de la estrella americana, quien hoy día mantiene una estupenda relación con el exentrenador de la federación española. Ervin cita a Kizierowski en varios capítulos de su biografía, Chasin Water: Elegy of an Olympian, publicada en 2016. “Pensé que no llegaría a los 30 años; hacía cosas muy extremas”, dice Kizierowski sobre el americano, campeón olímpico de 50 libres con 35 años.

Kizierowski y su familia dejaron Madrid hace unos meses para comenzar una nueva etapa en Sabadell. La federación española le comunicó tras las elecciones de finales de 2016 que sus resultados al frente de la Blume no habían sido lo suficientemente buenos y que, por lo tanto, prescindían de sus servicios. Tras cinco años en Madrid, el entrenador polaco fue contratado por el CN Sabadell. “Mi familia [la exnadadora y entrenadora Ana Belén Palomo y tres hijos] se está adaptando. Para mí es más fácil porque estoy muchas horas en la piscina y este es mi mundo”.

Kizierowski llegó a España en abril de 2007 y ya se estableció. Había conocido a Ana Belén en el Europeo en corta de 2003 que se disputó en Dublín y desde entonces comenzaron una relación a distancia. “Vine a España porque Ana Belén estaba a punto de dar a luz a nuestro primer hijo. La idea era regresar a California, donde yo ya llevaba 15 años y tenía contrato de trabajo en la Universidad de Berkeley. Pero se demoró el tema de los papeles, la Green Card (tarjeta de residencia permanente), y decidimos quedarnos en España. Tuve que empezar de cero. En EEUU tenía una oferta concreta como ayudante en Berkeley, contactos, etc… Aquí no tenía nada. Quien me ayudó un montón fue Juan Camus [entrenador del SEK]. Él tenía muy buena relación con Ana y diseñamos juntos el programa de la Universidad Camilo José Cela. Si no fuera por él me hubiera costado todo mucho más”.

– ¿Ha cambiado mucho la preparación desde tus tiempos de nadador?

Ha cambiado de manera radical, principalmente en las pruebas de velocidad. Uno de los innovadores fue Mike Bottom. Si ves sus resultados, son muy llamativos: en 2000 tuvo a los dos mejores velocistas del mundo (Hall y Ervin), en 2004 también (Hall y el croata Duje Draganja), y muchos otros más… En pruebas de 50 y hasta 100 estaba por delante del resto en su momento y actualmente sigue explorando y cambiando cosas. Hablo con él con frecuencia y buscamos otras maneras de entrenar, etc… El gran cambio en los últimos 15 años se ha producido en la recuperación. El cambio que empezó Mike y luego se ha extendido a los mejores programas consiste en detectar los tiempos de recuperación de cada nadador después de esfuerzos intensos. Hablo de los velocistas maduros, gente a partir de los 19 años. Este proceso de recuperación depende mucho de los programas de entrenamiento que siguieron los nadadores cuando eran niños, con 14, 15 o 16 años. En mi etapa en la Blume, cuando me llegaban nadadores de sitios diferentes, algunos con muchos metros a cuestas y otros con menos, había que ajustar las planificaciones. Por ejemplo, Konrad Cerniak no podía entrenar lo mismo que Markel Alberdi. Uno necesitaba un poco más de tiempo para recuperar que otro.

Con Mike Bottom en agosto de 2013.

Con Mike Bottom en agosto de 2013.

– ¿Qué entrenadores te han influido más?

Mike Bottom me entrenó durante los últimos ocho o nueve años de mi carrera deportiva. Tuve también mucha suerte de trabajar cuando estaba en el instituto con Bill Rose, que se retiró hace poco. Los dos han tenido una gran influencia en mí; Rose más en el tema psicológico, en el trato a los nadadores, de dirección de grupo. La natación tiene dos partes, una física y otra mental. La física se puede aprender, es cuestión de estudio; la más complicada es la psicológica, cómo manejar al grupo y estas cosas.

– ¿Cómo se produjo tu llegada a EEUU?

Tras ganar dos bronces en un Europeo júnior con 16 años entré en un programa de la federación polaca, que tenía un acuerdo con un club de Mission Viejo (California). Desde 1984 se iban allí dos o tres de los mayores talentos masculinos. De este programa acabaron saliendo los mejores nadadores polacos, entre ellos Artur Wojdat, que tuvo el récord mundial de 400 libres en 1988, o Rafal Szukala, subcampeón olímpico de 100 mariposa en Barcelona 1992. La federación te mandaba allí un año y si salía bien te quedabas un segundo y tercer año. Al final, yo acabé quedándome los tres años y terminé la High school en EEUU. Cuando finalicé los estudios me busqué la vida para conseguir la beca universitaria.

– Acabas la carrera en Berkeley y entras en The Race Club…

Yo empecé en The Race Club en 2003, pero antes había estado en un proyecto que se llamó World Sprinting, donde también estaban Gary Hall jr. o Draganja. Todos entrenamos juntos en Phoenix, que era donde vivía en ese momento Gary Hall y su familia. Había nadadores europeos, suramericanos, americanos… Luego esto se convirtió en The Race Club, que había sido una extensión del programa de la universidad de California Berkeley antes de independizarse. Cuando se independizó cambió su base a Florida porque Mike Bottom se había desplazado allí.

– ¿Era tan personaje Gary Hall jr. como lo pintaban los medios?

Tenía una imagen creada por los medios, pero en la vida privada no era así; era muy humilde, educado, un poco cerrado… No era de grandes amigos pero tengo muy buenos recuerdos. Yo era más amigo del hermano pequeño, con quien llegué a vivir dos años en Berkeley. Gary era diferente a lo que salí en la tele.

– ¿Y Ervin?

Con Ervin entrené tres años enteros. Somos muy buenos amigos. Es con quien más contacto tengo desde que estoy en España.

– ¿Cómo viviste sus años locos?

Anthony me dedicó su libro, deberías leerlo. En el libro salgo en algunos capítulos relacionados con los entrenamientos. Cuando Anthony empezó en Berkeley yo ya llevaba cuatro años en la universidad. Era el capitán del equipo. Tenía que estar encima de él a menudo porque se dispersaba, por decirlo de alguna manera. Los mayores teníamos una responsabilidad sobre los más jóvenes, así funciona en EEUU. En el libro cuenta todo esto. Se forjó una amistad entre ambos. Yo pensé que este chaval no llegaría a los 30 porque hacía cosas muy extremas, destructivas con su vida. Por eso, verle ganar en Río fue impresionante.

– ¿Cómo era entrenar con ambos?

Yo no me perdí ningún entrenamiento, ningún bloque de series con estos dos tipos. Era un tío que trabajaba duro, muy serio. Pero en cuanto a talento me sacaban un huevo. Yo creo que a los Juegos de 2000 llegué mejor preparado que ellos, pero me comieron la cabeza en las semifinales. Creo que estaba preparado para conseguir mejor resultado. Fue una gran experiencia. Compartimos nuestras vidas durante meses, fue una especie de Gran Hermano. Esto nos unió para el resto de nuestras vidas. Les tengo mucho respeto.

– No sólo acabaste quinto en los 50 libres, sino también en los 100 espalda…

Fue un poco sorpresa, pero sí. La verdad es que yo no entrené espalda nunca. Nunca supe nadar recto en piscina descubierta, era frustrante. Me chocaba con los nadadores, con la corchera… Yo llegué a América como espaldista, pero a partir de 1996 dejé de entrenar espalda completamente. Luego en el Europeo de Helsinki pude hacer la mínima olímpica por los pelos [fue eliminado en semifinales con 56.47 en una competición que ganó el español David Ortega con 55.50]. La final de Sydney fue mi segunda carrera de espalda en cuatro años. Estaba físicamente muy fuerte. Habíamos controlado mucho la alimentación, dispusimos de psicólogos… Fue la época más profesional. El grupo era fortísimo.

– ¿Entiendes que parte de las mayores promesas europeas acaben en EEUU?

Esto se debe al sistema. Allí el sistema te obliga a estudiar y a entrenar. Aquí se puede compaginar ambas facetas; hay nadadores que acaban carreras difíciles y nadan al más alto nivel, pero en España tienes que autodisciplinarte. Allí es el sistema el que te obliga a cumplir. Hay una gran diferencia.

bart– En este sentido, ¿cuál es el proyecto del Sabadell?

El Sabadell tiene una gran ventaja para empezar: las instalaciones. Luego también está la escuela Santa Clara, donde la comunicación es fluida con los profesores. También estamos cerca de las universidades de Barcelona. Poco a poco estamos intentando llegar a acuerdos con institutos y universidades. Nunca será como en América, pero si alguien quiere hacer aquí las dos cosas haremos todo lo posible por ayudarle. Sabadell puede ser una gran alternativa para nadadores que quieran compaginar estudios y natación de alto nivel.

– Volviendo a los velocistas, ¿por qué crees que en España no salen casi?

La federación española, desde hace tiempo, apuesta por las pruebas de fondo. Se han conseguido buenos resultados con esta filosofía, no hay más que mirar los éxitos de Mireia Belmonte, la final de Joan Lluís Pons en Río, Érika Villaécija antes, Judit Ignacio… Son todos nadadores de un perfil parecido, de 200 para arriba…200 mariposa, 400 estilos, 800, 1.500… Si miras como trabajan los centros de tecnificación en España todos más o menos hacen lo mismo. Esta es una de las razones por las que no hay apenas velocistas. Si te das cuenta, los velocistas que yo tenía en la Blume no habían pasado por centros de tecnificación. Uno venía de Michigan (Bruno Ortiz-Cañavate), otro del SEK (Aitor Martínez), dos del País Vasco (Markel Alberdi y Oskitz Aguilar). Está claro que se han conseguido buenos resultados en pruebas de fondo, pero también se está frenando la proyección de otro perfil de nadadores.  Yo creo que con 14 o 15 años necesitas diferenciar entre los distintos perfiles de nadador. En el Sabadell queremos ofrecer algo distinto, dar oportunidades a todos los perfiles, pero también tenemos nadadores que se ajustan a las exigencias de la federación española. Ahora mismo hay una nadadora nuestra (Aina Oliván) concentrada en Sierra Nevada con un grupo del programa España 2020 y le viene bien.

– ¿Cuál es tu mayor frustración de los cinco años que estuviste en la Blume?

Yo cada día que llegaba a la Blume no podía creerme las condiciones de trabajo que tenía, una piscina de 50 metros prácticamente a mi disponibilidad, hacer cualquier tipo de programa, el gimnasio, las instalaciones en general…No conozco otra piscina en el mundo de este tipo que tengas a tu disponibilidad. Una de las principales frustraciones de los entrenadores es no tener las instalaciones adecuadas. Yo sí las tenía. Todo lo demás era secundario. Tenía grupo e instalaciones, no podía pedir más. Había cosas que seguro que se podían mejorar, pero al final me dio pena no poder seguir trabajando allí.

bart5– ¿Pudiste desarrollar todo tu plan?

Diría que dentro de la filosofía española sí. En esos cinco años tuve libertad total para aplicar mis métodos y mi trabajo, aunque nadie se preocupó realmente de lo que yo hacía. En los primeros tres años hubo un porcentaje alto de nadadores que salió con mejores marcas, casi el 90%. Hubo muy poca gente que no mejoró. Es cierto que en el último año y medio pues no salió todo como yo esperaba. El relevo 4×200 libre masculino, por ejemplo. Me hubiera gustado que fueran más justos en este aspecto, pero no fue así. Al final vino alguien y me dijo que los resultados no eran suficientes. Esto fue después de las elecciones de diciembre de 2016.

– ¿Trabajaste con mucha presión en la federación?

Esto lo asumes, lo que ocurre es que al haber sido nadador de élite lo tienes asumido y es parte del trabajo. Me gusta tener esa presión.

– ¿Qué tipo de nadadores te gusta más entrenar?

De todo. En la Blume tuve de todo, tenía el programa de fondo con Marc Sánchez, Miguel Durán, Melani Costa… Luego estaba el de mediofondo con Víctor Martín y el de velocistas puros con Alberdi, Oskitz, Ortiz-Cañavate, Martínez, Cerniak…Hacía tres programas diferentes. Los de mediofondo y fondo son más parecidos, pero el de velocidad no tiene nada que ver, por horarios y trabajo en seco. Sinceramente, me encanta trabajar con todo tipo de nadadores. Disfruté mucho con Sánchez y Durán, por ejemplo; esa pugna en cada entrenamiento.

Kizierowski, junto a Ignacio y Wildeboer.

Kizierowski, junto a Ignacio y Wildeboer.

– ¿Cuáles han sido los nadadores con más talento que has tenido?

¿Más talento? Creo que Judit Ignacio [subcampeona europea de 200 mariposa en 2014]. Ahora trabajamos juntos otra vez. En todo caso, es difícil identificar qué es el talento en natación. Judit ni es muy alta ni es muy atlética, pero luego tienes que ver cómo se mueve en el agua…También tuve un año a Otylia Jedrzejczak [campeona olímpica de 200 mariposa y subcampeona de 400 libres en Atenas 2004]. Ya habían pasado sus mejores años pero tenía una gran calidad. Ahora estoy trabajando con Aschwin Wildeboer y la manera cómo se mueve… Es flipante. Marina García, que también está con nosotros ahora, o Bea Gómez… Son nadadores muy buenos. Judit es impresionante algunas cosas que hace. Bea igual cuando tiene continuidad…

– ¿Veremos a Judit pelear por mínimas internacionales de nuevo?

No lo sé…El problema es que ni ella lo sabe. Está entrenando bien, al 100%, pero está en un momento de decidir si quiere hacer natación de club o algo más. Si ella sólo quiere nadar competiciones de club, pues cojonudo porque nos ayuda un montón. Si un día me dice que quiere algo más, pues cojonudo también. A por ello. Pero sinceramente creo que no lo tiene muy claro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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5 Respuestas

  1. Luis dice:

    Bart era un gran desconocido para mí, gracias por la entrevista.

  2. Cintia dice:

    Me
    Encantó l entrevista!

  3. watalba dice:

    Genial la entrevista y genial Bart.

  4. Miguelo dice:

    Es un maestro. Más como el y menos dictadores/as a pie de piscina harían que el panorama cambiase.

  5. Ricardo dice:

    Bart es un muy buen entrenador. Además le da un “toque” internacional allá donde esté. Esa experiencia suya internacional y los contactos allende las fronteras , entraban de pleno en los planes del candidato a la presidencia Ortiz-Cañavate de enriquecer nuestra natación, mediante una mayor presencia de nuestros jóvenes en competiciones internacionales, compartir programas con otros países, crear sinergias y enriquecimientos por esos intercambios, etc. Imagínense un Clinic de Ervin en España, una colaboración estrecha de Mike Bottom y Sergi López con los técnicos de la Federación en la preparación de nuestros internacionales …No me consta, pero algo escuché en tiempo de elecciones de contactos entre Bart y el candidato Cañavate. Y además cuadra también por la interconexión con Bottom , quien apoyó sin fisuras la candidatura de Cañavate…
    Todo pintaba bien, pero se quedó en un sueño. zY tenía un sentido y lógica, si Cañavate traía y ya mostró a los asambleístas los primeros compromisos de patrocinio de empresas con presencia internacional, era porque iba a desarrollar un programa de presencia internacional de la natación española. A una empresa sudafricana no le va ni le viene las competiciones comarcales…
    Paletos somos y paletos nos quedaremos

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