La isla de Manhattan desde una perspectiva única

J. Pérez Ortiz

Jorge Crivillés siempre lleva una bolsa con el bañador en el maletero del coche. La ocasión de nadar en el mar, en cualquier punto de la costa alicantina, puede surgir de improviso, sea invierno o verano. A los 43 años, este visitador médico alicantino completó con éxito el pasado 28 de junio su última aventura: la vuelta a nado a la isla de Manhattan, travesía de unos 50 kilómetros que cubrió en nueve horas y 17 minutos. Fue uno de los 22 nadadores que tuvieron el coraje, la preparación y el privilegio de dar brazadas alrededor del mítico islote.

 Al día siguiente de regresar de New York, ya en casa, Jorge disfruta recordando el que ha sido su último reto mientras apunta al siguiente: el canal de Santa Catalina. “Ha sido muy duro”. Atrás han quedado la incertidumbre, el dolor de hombros… “Durante tres horas estuve nadando con la corriente en contra. Acabé con los hombros muy tocados”, asegura quien tiene ya en su currículo el cruce del Estrecho de Gibraltar y el del Canal de la Mancha. “Ha sido un privilegio. La perspectiva de Manhattan desde el mar es única. Sin perder la concentración en el nado, disfrutas de un paisaje hermoso”. A base de geles, plátanos, frutos secos y donuts, el fondista alicantino fue devorando kilómetros mientras desde la barca de acompañantes le iban dando ánimos. “Es un mar muy turbio, esto ya lo sabía. De hecho, la organización advierte de que te vacunes de la hepatitis A y el tétano. No te ves ni la mano al dar la brazada. Temía encontrarme con un montón de basura flotando en la superficie, pero al final no vi nada”.

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 La relación de Jorge con la natación comienza en 2009, año en que empieza a nadar. Camino de los 40 fue todo un descubrimiento. Al año siguiente ya cruzaba el Estrecho de Gibraltar. “Fui un poco inconsciente”. En 2012 cruzó el Canal de la Mancha, reto mayúsculo por las corrientes y la temperatura del agua, entre 14 y 16 grados durante toda la travesía. “Y hay que hacerla a pelo”, recuerda; “está prohibido el neopreno”. Para adaptarse, igual que ha hecho durante estos últimos meses, tuvo que nadar en el mar en pleno invierno hiciera el día que hiciera.

 Con 1,73 y 80 kilos de peso, Jorge destaca su fortaleza mental. “Nunca he competido en piscina ni soy rápido, pero he aprendido a no escuchar mi cuerpo y concentrarme en el nado”. Endurecido a base de kilómetros en el mar en cualquier estación del año, Jorge subió el Everest en el Canal de la Mancha. Siguiendo a pies juntillas los planes de su entrenadora, la ex olímpica uruguaya Serrana Fernández, preparadora del club RC7 alicantino, Jorge ha llevado al extremo su afición por la natación. Durante los últimos meses nadó entre ocho y 10 kilómetros diarios, principalmente en el mar, con tiradas largas de entre 20 y 23. “Entreno cuando puedo; cuando me permite el trabajo y veo un hueco”. En la retina conserva frescas las imágenes del skyline de Manhattan, su paso por el Bronx y Harlem… desde una perspectiva única.

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*Imágenes: Cedidas por Jorge Crivillés y alicanteactualidad.com.

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1 Respuesta

  1. Daniel Ponce dice:

    un fenómeno de tio !!! suerte con tus próximos objetivos !!!! POWER !

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