«¿Los americanos? Vamos a aplastarles. A eso hemos venido»

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La histórica gesta firmada por Michael Phelps en los Juegos de Pekín de 2008 (ocho medallas de oro) pudo frustrarse el tercer día de competición, 11 de agosto. El reto de Phelps, batir los siete oros de Mark Spitz en los Juegos de Munich de 1972, pasaba por ganar sus cinco pruebas individuales y las tres de relevos. Phelps sería hoy un poco menos legendario si un californiano nacido en Irvine de 1,93 metros de altura y 93 kilos no hubiera protagonizado en el relevo 4×100 libres uno de los momentos más grandes de la natación olímpica. Su nombre era (y es) Jason Lezak.

La final del relevo 4×100 libres se disputó el 11 de agosto. Para entonces, el genio de Baltimore había ganado con holgura el oro en los 400 estilos batiendo su propio récord mundial con 4:03.84. EEUU había pasado a la final de los 4×100 libre con el mejor tiempo, también plusmarca mundial (3:12.23). Francia y Australia se presentaban como principales rivales. En Atenas 2004 había ganado Sudáfrica; en Sydney 2000, Australia… En todo caso, EEUU era la favorita tras haberse impuesto en los Mundiales anteriores a los Juegos de Pekín. Tres de los miembros del cuarteto que ganaron en el Mundial de Melbourne 2007 (Phelps, Lezak y Cullen Jones) nadarían la final asiática.

La tensión era evidente. Una fanfarronada del francés Alain Bernard, entonces plusmarquista mundial de 100 libre, caldeó el ambiente: “¿Los americanos? Vamos a aplastarles. Para eso estamos aquí”. Phelps y compañía reaccionaron con cautela. “Bob [Bowman] dice que los franceses están diciendo algunas cosas; un poco de basura. Aquello me encendió más que nada antes. Se lo dije a Garret [Webber-Gale] y éste me contestó: ‘Vamos a hablar en el agua’”, contó tras la pruebas Phelps.

La carrera fue apoteósica, marcada por el escalofriante final de Lezak, quien firmó la mejor posta de todos los tiempos: 46.06. “Cuando a falta de 50 metros vi la ventaja que me sacaba Bernard me dije: ‘No hay manera, se trata del plusmarquista mundial’. Pero enseguida pensé: ‘¿Sabes qué? Esto es ridículo; son los Juegos Olímpicos y estoy aquí luchando por los Estados Unidos’. En apenas cinco segundos pensé todo esto. Recibí una supercarga. Fue increíble”. 11.000 gargantas rugieron en medio de la locura del cuarteto norteamericano, con Phelps fuera de sí: “¡¡Esto es a lo que yo me refería!!”.

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2 Respuestas

  1. sonatayfuga dice:

    Creer es poder !!!!!!!!!1, qué maravilla !) se siente uno orgulloso del ser humano. Saludos

  2. Baldomero dice:

    46.06 Uuuuuuuaaaauuuuu !!!!!! Lezak le dio este y el oro en 4×100 estilos, aunque este fue mucho más espectacular. Como bien dice el texto, Phelps no sería hoy tan grande sin Lezak.

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