Merche Peris: un purasangre en la piscina

La espaldista valenciana lleva desde 2000 en competiciones internacionales absolutas; ahora ultima su preparación para los Mundiales de Barcelona

Natacción
merche peris2Merche Peris
 

Cuando Merche Peris (Valencia, 5 de enero de 1985) disputó su primera competición internacional absoluta, el Europeo en piscina corta de 2000, tenía 14 años. La espalda, su estilo, era dominado por nombres como Diana Mocanu, Nina Zhivanevskaia, Roxana Maracineanu o Mai Nakamura. Han pasado más de 13 años, una eternidad, y la nadadora valenciana continúa en la cúspide: ultima su preparación para los Mundiales de Barcelona, quizá su último gran campeonato internacional absoluto. Entremedias, entre aquel Europeo de Valencia y Barcelona 2013, una carrera salpicada de alegrías, medallas, decepciones, sacrificio y altibajos. Algo lógico después de tantos años. Sólo Merche Peris puede explicar el secreto de su longevidad deportiva. Formada en un club modesto pero con gran tradición, el Don Bosco, ha forjado su carrera en Valencia, Madrid, Barcelona o Tenerife. Ahora vive y se entrena en la Blume de Madrid bajo la dirección del polaco Bart Kizierowski. El año pasado se proclamó campeona de Europa de 50 espalda en Debrecen. Tiene los récords nacionales de esta prueba tanto en piscina corta como larga. Tres de sus antiguos entrenadores analizan a esta figura de la natación española.

Manuel Miralles. Su primer técnico en el Don Bosco. Con él, Merche se clasificó para el Europeo junior de Malta (2001) y el Europeo en piscina corta de Valencia (2000). “Merche es una purasangre. Siempre lo ha sido, desde que bien pequeña comenzó a entrenarse. Yo he tenido el placer de haberla entrenado desde 1993 hasta 2001. El primer día que la vi ya me di cuenta de que tenía un talento especial. Tiene un potencial para la velocidad innato. Con 13 años, en los Campeonatos Nacionales absolutos, le sacaba seis metros a sus rivales en los primeros 50 metros y luego mantenía prácticamente esa distancia en el segundo largo. Pero su prueba han sido los 50. Una purasangre.  Es una lástima que los 50 no sean olímpicos, porque su carrera hubiera lucido más. En todo caso, nunca ha sido una mala nadadora de 100, pero si comparas sus tiempos en 100, que también son buenos, con los que tiene en 50 te das cuenta del tipo de nadadora que es. Sobre esto puede haber muchas discusiones, y todas son respetables. A mí me reprochaban que no le metiera más metros, pero cuando lo hacía sacaba peores tiempos en 50 y tampoco mejoraba mucho en 100. Y tampoco puedo decir que entrenara poco durante su etapa en el Don Bosco. Decir eso es desconocer la realidad. Merche entrenaba con el resto del grupo cuando tenía 13 o 14 años, llegando a hacer entre 45.000 y 50.000 metros semanales los ciclos más duros. Desmiento que su base aeróbica fuera justa. Lo que ocurre es que a un purasangre no le puedes quitar la chispa, y Merche es una especialista de 50. Cuando trabajaba la intensidad era feliz. Por otra parte, considero que en España siempre ha habido una especie de prejuicio con los velocistas. Merche tiene un carácter de luchadora increíble. Todo su mundo ha sido la natación. Dejó los estudios por la natación. Sería una lástima que ninguna federación o entidad deportiva aprovechara el bagaje deportivo que tiene para incluirla en su estructura, porque puede transmitir esos conocimientos a los chavales. Me dolería que nadie se acordara de ella cuando decida retirarse”.

 Fernando Tejero. Desde la piscina del CN Valenciano llevó a Merche hasta el Europeo de Madrid 2004, donde finalizó quinta en la final de 50 espalda. “Era una nadadora muy cumplidora y trabajadora. Y eso que las condiciones en las que trabajábamos no eran las idóneas, no eran ninguna maravilla. Apenas había calefacción, los cristales se empañaban, había vaho por todas partes. La Universidad Politécnica nos permitía entrenar de vez en cuando en su piscina, de 50 metros, pero había que adaptarse a los horarios. Merche era muy explosiva, pero tenía poca resistencia. La base que tenía era floja. Había entrenado a base de series de 25 metros y yo intenté aumentar esa resistencia. Lo cierto es que es uno de esos casos extraordinarios de longevidad, porque lleva muchos años arriba. Es un caso parecido al de María Peláez, que se retiró con 30 años”.

 Carlos Carnero. Bajo su dirección Merche logró la mínima para los Juegos de 2008 (100 espalda). La entrenó desde 2005 a 2008, primero en Madrid, luego en Barcelona y Tenerife. “Tenía un gran talento. Hicimos un trabajo a largo plazo, con vistas a los Juegos de Pekín. La ilusión era esa. Trabajó muy duro para reforzar su resistencia y mejorar sus marcas en 100. Era muy disciplinada y voluntariosa. Talento tenía para dar y tomar, pero yo creo que ha arrastrado durante su carrera la falta de base aeróbica. Creo que una de las claves que ha permitido que continúe compitiendo a nivel internacional es que se trata de una velocista. El desgaste mental es menor. Ella consiguió finalmente ir a los Juegos. Su expediente se hubiera quedado cojo si no llega a ir a unos Juegos Olímpicos”.

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