Monteagudo afronta una etapa trepidante de su carrera

El bracista manchego competirá entre junio y julio en los Juegos del Mediterráneo y la Universiada tras quedarse fuera del Mundial por 12 centésimas

 
Juan Pérez Ortiz
monteagudo1Héctor Monteagudo
 

Héctor Monteagudo, plusmarquista nacional de 50 braza, paga de su bolsillo la cuota del gimnasio en el que entrena. Monteagudo, de 23 años, es especialista en la prueba rápida de braza, pero ni siquiera puede entrenar en una piscina de 50 metros: las dos que hay en Ciudad Real, una pública y otra privada, son de 25. “Esto es lo que hay”, dice con naturalidad Agustín Artiles, su entrenador; “a veces hasta tiene que pagarse la entrada a la piscina cuando la instalación municipal, en la que solemos entrenar, está cerrada”. No se percibe un gramo de queja ni lamentación en el técnico. Tampoco en el bracista, un tío con la cabeza muy bien amueblada y las ideas claras. Monteagudo paga hasta la cuota de su club, el CN Ciudad Real; también algunas de las competiciones nacionales a las que acude, sino la mayoría. “Mis patrocinadores son mis padres. Yo digo que me representa la empresa Monteagudo”, dice en tono jocoso. Monteagudo debe ser uno de los más fieles representantes de la natación amateur, un tipo al que las ayudas públicas que recibe le dan para cubrir apenas el 50% de su presupuesto anual. Es lo que hay. Ni un lamento. “La natación es mi hobby, mientras para otros es su trabajo. Yo no recibo nada, todo lo contrario: a mí me cuesta dinero nadar”, explica; “sólo falta que estuviera disgustado cada vez que me meto en la piscina. Yo lo hago porque me gusta”.

 Hijo de un empleado de banca y de una enfermera, Monteagudo ha conseguido a base de calidad y trabajo buenos resultados. Estamos ante un plusmarquista nacional tanto en piscina corta como larga, actual campeón de España de 50 y 100 braza. Licenciado en Magisterio (Educación Física), prepara con entusiasmo los Juegos del Mediterráneo y la Universiada, sus dos principales objetivos tras quedarse fuera de los Mundiales de Barcelona por 12 centésimas (la mínima fijada era 28.00 en 50 braza). Los viajes a Turquía y Rusia, sedes de ambas competiciones, se los pagará la Federación Española (RFEN). Nada saldrá esta vez de su bolsillo.  “Quedarse fuera del Mundial ha sido duro, pero Héctor está satisfecho y muy motivado ante los dos retos que tiene”, afirma Artiles, quien prepara al nadador manchego desde hace 11 años. Los 28.12 firmados en Pontevedra el pasado marzo durante los Campeonatos de España absolutos le dejaron un sabor amargo, pero se recuperó pronto. “Yo sabía tres meses antes de los Nacionales cuál era la mínima para los Mundiales, así que no puedo decir nada”, considera; “los criterios están muy claros. Quizá esperábamos que la RFEN llevara un grupo más amplio al disputarse el campeonato en España, pero si ceden con uno igual se les iba de las manos. Que hayan contado conmigo para los Juegos del Mediterráneo y la Universiada es un premio”.

 Monteagudo disputará en Turquía, donde se celebran los Juegos del Mediterráneo a partir del 16 de junio, su segunda competición internacional tras haber acudido al Europeo en piscina corta de 2009, en Estambul. Allí acabó sexto en el relevo 4×50 estilos. No es, por lo tanto, un nadador con excesiva experiencia internacional. “La primera vez que compitió fuera tenía 20 años. De todas formas, él está muy ilusionado porque se crece cuando compite con rivales de mayor entidad. Es muy competitivo”, revela Artiles. Precisamente fue en Estambul donde batió el récord de España en piscina corta, dejándolo en 26.74. Su récord en piscina larga también fue obtenido en 2009: 27.78. Eran los tiempos del poliuretano y Monteagudo, como la mayoría de nadadores, explotó al máximo el material ahora prohibido: desde 2009 no se ha vuelto a batir ningún récord nacional masculino, ni en piscina corta ni en larga. Ahora recuerda con cierto cachondeo cuando era vapuleado por sus rivales, que sí iban embutidos en el bañador de marras. Hasta que él desembolsó los 450 euros que le costó un Jaked. Entonces llegaron los récords de España. Iba como un tiro. “Aquello era impresionante. Pasé de no entrar en las finales a batir los récords de España”.

 Los récords masculinos están estancados desde 2009. “En todo caso”, considera Artiles, “Héctor puede batirlos en cualquier momento. Creo que tiene potencial para hacerlo”. “El de 100 braza de Melquíades Álvarez, 1:00.45, es estratosférico. Va a estar ahí muchos años más. El de 50 mío lo tengo más a mano”, opina el nadador. Actual campeón de España de 50 y 100 braza, doblete que consiguió por primera vez el pasado marzo, Monteagudo está en un momento clave de su carrera. “Yo creo que la mejor edad para un velocista son los 26-27 años. Un par de años por delante seguro que tengo para tratar de mejorar, otra cosa es meterme entre los mejores con los medios que tenemos aquí”. Entusiasta del trabajo en seco (“lo prefiero al agua”), en las próximas competiciones se juega la mínima para el próximo Europeo en piscina corta, que se disputará en Dinamarca en diciembre. Pero también sus títulos nacionales. El verano llega cargado.

 Artiles explica que su nadador es cada vez más consciente de que debe apretar en el hectómetro, prueba que sí es olímpica y donde cree que tiene un margen de mejora significativo. “Los medios con que contamos no son los adecuados, pero va cogiendo el ritmo poco a poco. Cada vez está más seguro con la distancia. Ha costado lo suyo, pero al final se ha mentalizado”. El hecho de proclamarse campeón de España de 100 supuso un acicate para el ciudadrealeño, que arrastró durante casi todo el 2012 una lesión en el hombro. Una calcificación que ha dejado rastros. “Todavía me molesta, pero de momento lo soporto. El año pasado fue horrible. A la mínima que me molestaba tiraba la toalla”, asegura. El fisioterapeuta, por supuesto, también sale del bolsillo de sus padres. El plusmarquista nacional sabe que gran parte de su futuro y expectativas pasan por el hectómetro. “Es la prueba que te abre puertas, pero me cuesta hacer mucha agua. Prefiero el gimnasio”, dice sincero. En los 100 tiene como rival un hueso duro de roer, el plusmarquista nacional de 100 y 200, Melquíades Álvarez, que sale de una lesión delicada que le ha tenido apartado una temporada larga. Álvarez es uno de los referentes de Monteagudo. “He visto muchos videos suyos”. También los ha visto de Borja Iradier y David Muñoz, quienes dominaban el estilo cuando él era más pequeño. “Me queda la espina de no haber nadado con ellos”.

 Aficionado del Real Madrid, Monteagudo empezó con la natación porque era el deporte que mejor se le daba. Lo compaginaba con el balonmano, con gran tradición en Ciudad Real, “pero era muy malo”. En la natación disfrutaba más, hizo más amigos. Ahora, tras licenciarse en Magisterio, está centrado en la natación. No piensa salir de Ciudad Real. “Un par de años estuve en Toledo entrenando, pero al final no me compensaba. Prefería estar en casa”. Tiene un gran apego a su ciudad y a su entrenador. “Somos como amigos”, dice sobre Artiles. Tras 11 años juntos, ambos afrontan unos meses trepidantes. No hay tiempo ni espacio para los lamentos. La natación es un pasatiempo para Monteagudo, todo un campeón.

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2 Respuestas

  1. manolo_s dice:

    Buen reportaje, gracias.
    Enhorabuena a Hector y Champi

  1. 17 septiembre, 2013

    […]  https://www.nataccion.com/monteagudo-ante-una-etapa-trepidante/ […]

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