Paula Ruiz, el vendaval infantil del Mediterráneo

Juan Pérez Ortiz
 

“Entreno duro para que luego se refleje en las competiciones”. Paula Ruiz Bravo ha pasado como un vendaval por el Nacional infantil que se ha disputado esta semana en Pontevedra. Oro en 200, 400 y 800 libre, y bronce en 200 estilos, esta malagueña de 14 años y 1,71 metros de altura disfruta de lo lindo cuando siente el lactato correr por su riego sanguíneo. Dicen que entrenaría a todas horas, que su capacidad de resistencia es célebre entre sus compañeros del Centro Acuático de Málaga. Paula lleva un mes fuera de casa entre concentraciones con el equipo nacional y campeonatos, el último de ellos el Campeonato de España de Pontevedra, que finalizó ayer. Esta mañana se ha levantado tarde, un lujo que se puede permitir pocos días del año. “Pero es que llegué a casa a las tres de la madrugada”, cuenta. Su madre, Belén, dice que la niña está cansada, que son demasiados días lejos de casa. Ella dice que no, que entrena para resistir lo que sea, que está preparada para disputar el Nacional absoluto, dentro de dos semanas en Las Palmas, donde nadará los 400, 800 y 1.500 libre. Cuatro medallas más cuelgan de alguna estantería de su casa.

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 Paula Ruiz Bravo (CN Mediterráneo) es agradecida. Hay detalles que lo dicen todo. En medio de la conversación da las gracias a su entrenador, Xavi Casademont, y a su rival y buena amiga Paula López, nadadora del Terrassa. Este mismo mes, en el Campeonato de Europa infantil, llamado FOJE, batió la mejor marca nacional (MMN) de 14 años en 400 libre: 4:19.15, un tiempo que le dio la plata. En Pontevedra apenas ha tenido competencia en su estilo y pruebas favoritas. En los 200 libre realizó 2:05.44, a tres centésimas de la MMN de 14 de Carmen Rico: 2:05.41. En los 400 le sacó diez segundos a la segunda clasificada (4:21.23), y en los 800, 18 segundos. “Pero Xavi, mi entrenador, me dice que no me fije en las demás, que me pique conmigo misma”, explica. Y a ella le falta tiempo para hacerlo. “Las medallas no sirven para nada, lo que valen son los tiempos”, suele decir.

 La nadadora malagueña ha contado este año con una beca externa de la Federación Andaluza de Natación. Dejó el Torremolinos, en el que entrenó durante tres años, para irse al Centro Acuático de Málaga, donde se desarrolla el programa de Tecnificación. Y de paso regresó al Mediterráneo, el que fuera su primer club. El cambio le ha sentado de maravilla. La relación con Casademont es estupenda. “Después de muchos años he vuelto a nadar otros estilos que no sean el crol”, afirma. El resultado es la plata en los 200 estilos conseguida en Pontevedra. La polivalencia le lleva a ser una especialista en las aguas abiertas. De hecho, en el Absoluto andaluz de aguas abiertas ha quedado campeona este año. Lleva participando en travesías desde hace muchos años. Y le gusta, aunque a su madre no le hace ni pizca de gracia. “Me cuenta los codazos y golpes que se dan y sufro mucho. No me gusta nada. Eso es la guerra”, asegura Belén Bravo.

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 Paula empezó a nadar siendo muy pequeña, a los dos años. “La matriculamos en un cursillo para que aprendiera a nadar y quedarnos más tranquilos”, explica su madre. El pediatra también influyo. La niña era alta y el médico sugirió la natación. En el complejo deportivo Los Limoneros, próximo a la casa de los Ruiz Bravo, Paula comenzó a dar sus primeras brazadas. Los monitores vieron que iba por delante del resto y la pusieron con un grupo de niños más mayores. “Pero la niña se aburría”, recuerda su madre, “ella quería jugar”. Limitado en recursos, en Los Limoneros aconsejaron a los padres de Paula que la llevaran al Mediterráneo. Tenía seis años. “Cuando le cogieron los cronos se quedaron sorprendidos”, dice Belén. Enseguida la admitieron en el club.

 Desde los seis a los nueve años, Paula nadó en el Mediterráneo. Entonces se produjo un cambio en la directiva del club, hubo un momento de dudas e incertidumbre y los Ruiz Bravo decidieron llevarse a su hija al Torremolinos, un club nuevo. En aquellos años ya era una niña cuyas marcas destacaban. Practicaba todos los estilos. En el Torremolinos pasó a entrenar de golpe sólo el crol. La incompatibilidad de horarios y el hecho de que la federación le aprobara la beca propició el regreso al Mediterráneo. Y también un cambio de centro escolar. Nada ha influido en el rendimiento académico y deportivo de Paula, que está a punto de dar el paso a junior. “Ahora empieza lo duro, nos han dicho”, lanza Belén Bravo. Paula no parece muy preocupada. Tiene ganas de lactato; de entrenar y competir. Y cuanto más duro, mejor.

* Imágenes interiores: En el podio de los 400 libre del FOJE; y Paula con su hermana Paloma, en una foto cedida por la familia.

 

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1 Respuesta

  1. 29 julio, 2013

    […] NATACCION: “El Vendaval Infantil del Mediterráneo“ […]

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