Que baje dios y lo vea

La federación española de natación (RFEN) pagó hace unos días a la exseleccionadora de Sincronizada, Anna Tarrés, 433.000 euros de indemnización tras haberla despedido poco antes de que expirara su contrato, el 31 de diciembre de 2012. El despido, declarado “improcedente” por la justicia, le ha costado un buen pico a la natación española. En cualquier empresa seria, el responsable de una decisión de consecuencias tan nefastas habría sido puesto de patitas en la calle al día siguiente. No es el caso del presidente de la RFEN, Fernando Carpena, a quien el Gobierno español (léase Consejo Superior de Deportes) respalda de manera incomprensible. A estas alturas, da la impresión de que el presidente del CSD, Miguel Cardenal, ha tomado la decisión de tirarse al vacío junto a su “amigo” Carpena. La inacción del resto de formaciones políticas permite este despropósito. La gestión de las federaciones deportivas (en este caso la de natación) sigue sin estar en la agenda de los políticos. Y no será porque no hay donde rascar. Apenas unos cuantos medios, entre ellos Natacción, da cuenta en los últimos meses de las irregularidades de la RFEN, una entidad que maneja un presupuesto de siete millones de euros. Sí, siete millones de euros, de los que más de la mitad procede de subvenciones públicas otorgadas por el CSD.

Que Carpena dilapida medio millón de euros en el despido de Tarrés, no pasa nada; que la RFEN pierde 722.000 euros en 2014, adelante. Los desperfectos se cubren con dinero público… y chimpum.

El presidente de la federación balear, Raúl García, preguntó en la Asamblea del pasado octubre qué ingresos había generado el plan Nadar es Vida en 2014. “No tengo aquí esos datos”, le contestó Juan José Dueñas, vicepresidente económico de la RFEN, que se quedó tan pancho. En la reunión más importante del curso, el principal responsable económico de la federación no disponía de datos relacionados con el proyecto estrella de la RFEN. Que baje dios y lo vea.

Dueñas tuvo alguna otra respuesta memorable. ¿Dónde está el material del Mundial de Barcelona?, preguntó García. “Se ha vendido”, respondió el directivo. ¿A quién? “Ya te pasaré la información”, zanjó Dueñas.

García aún está esperando.

El asunto no es baladí. Se trata de decenas de miles de euros en material deportivo y de oficina cuyo destino es un misterio. Si se ha vendido, la RFEN no ha informado a sus asambleístas ni lo ha reflejado en las cuentas; si no se ha vendido, ¿dónde está? La respuesta, demoledora: “No tengo aquí esos datos”.

El presidente de la Balear y el de la Catalana, Enric Bertrán, fueron los únicos que medio salvaron la dignidad de una Asamblea timorata y desacreditada. Faltaron 40 de los 100 asambleístas que tiene la RFEN. Un dato que dice mucho del interés y compromiso de gran parte de la Asamblea con cuestiones gruesas como la aprobación de las cuentas de 2014 o el proyecto de presupuesto para 2016.

Carpena anunció tanto en la Asamblea como en la Gala del día anterior que el año que viene se presentará a la reelección. En caso de producirse esta, sería sonrojante para la natación española.

Urge una renovación.

Seguramente también te guste

1 Respuesta

  1. susana gomez dice:

    Catalanes presentaros a dirigir la rfen por favor y llevaros a carpena a dirigir al deporte independentista. Veréis como no lo quieren ni en pintura. La natación catalana, primera de España, al poder sin estos ………inclasificables

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR