¿Qué fue de Julen Zabalo, fondista de Galdakao?

Juan Pérez Ortiz

Julen Zabalo San Juan tiene 20 años, estudia tercero de Medicina y tiene medio arrinconada la natación. “Entreno cuando puedo, principalmente cuando termino los exámenes”, asegura este exinternacional junior español con un palmarés de 17 medallas de oro en Campeonatos de España.

 Hace dos años y medio, Julen Zabalo se proclamó subcampeón nacional absoluto de 800 libre y finalizó cuarto la final de 1.500 libre. Aquel campeonato disputado en Mataró en julio de 2011 fue el último que el nadador vasco preparó en serio. Nacido en Galdácano (Vizcaya), sólo fue superado en los 800 libre por Antonio Arroyo, un año más joven. Una semana antes, en Palma de Mallorca, el joven nadador se impuso en los 1.500 libre del Nacional junior. A partir de ahí, se diluyó como un azucarillo, un talento más que se quedó por el camino. “En mi casa”, explica, “siempre han sido prioritarios los estudios. Mis padres lo han tenido muy claro; me decían que de la natación no iba a vivir y que lo primero eran los estudios, que fuera consecuente con las decisiones que tomaba”.

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 Aun así, Julen Zabalo trató de estirar su etapa de nadador. Tenía condiciones y sus resultados le avalaban. Tras los Nacionales de 2011, terminado el Bachillerato, presentó una solicitud para la Blume de Madrid. Fue rechazada. “No me dieron ninguna explicación”, cuenta; “con el tiempo accedí al listado de becados y vimos que había gente que ni siquiera era finalista en Campeonatos de España”. Julen nunca supo por qué no le admitieron. Un año antes, la federación española (RFEN) le había ofrecido una beca en la misma Blume. El nadador vasco, tras discutirlo con su familia, decidió descartar su marcha a Madrid. “En ese momento decidí que lo mejor era terminar el Bachiller en casa. No me convenció la propuesta. Quizá al año siguiente me pasó factura aquella decisión”. El director técnico de la RFEN era entonces Luis Villanueva.

 El caso es que Julen era consciente de que nadadores de su misma generación habían progresado bastante porque habían cambiado de club o estaban entrenando en centros de tecnificación. Él seguía en Barakaldo, en su club de toda la vida, entrenando una vez al día y doblando una vez terminaba el curso, a partir de junio. La federación balear también le hizo una oferta, que descartó. E incluso él mismo se puso en contacto con el CN Sabadell, su referente. “Siempre les admiré. Daba gusto verles en las competiciones. Quería ser uno de ellos”. La entidad catalana, en plena crisis, no pudo comprometerse a pagar los gastos de residencia. Así que comenzó la temporada, Julen inició sus estudios de Medicina, y la natación pasó a un segundo plano.

 “No puedo responsabilizar a nadie de lo que he hecho o he dejado de hacer en la natación”, considera el nadador vasco; “podía haber seguido, pero en ese momento prioricé los estudios. En todo caso, sí creo que no se me dio todo lo que merecía. Podían haber hecho algo más conmigo, darme más opciones”. Zabalo recuerda como verdaderamente duras las concentraciones. “Eran un calvario. Hay que tener en cuenta que yo nunca doblaba. Lo pasaba realmente mal. No sabía si me hacían un favor o una faena”, asegura entre risas. Procedente de un club modesto, coincidía con compañeros que llegaban la mayoría de centros de tecnificación o clubes más potentes, entre ellos Eduardo Solaeche, Víctor Goicoechea, Didac Matsuyama, Juan Segura, María Vilas, Cristina García Mauri… “Quiero dejar claro que mi club, el Barakaldo, me lo ha dado todo. Es allí donde me formé y conseguí los resultados que conseguí, primero con Jesús de la Fuente y luego con su hermano Pedro”.

 Especialmente dura fue una concentración en Sierra Nevada en enero de 2011. “Estuve entrenando dos días con unas anginas de caballo, pero los técnicos me decían que eso les pasaba a todos, que era debido a la altura y que me aguantara”. Cuando ya no podía más, pidió ir al médico, quien le diagnosticó lo que él ya sospechaba. Tenía 39º de fiebre. Julen cuenta aquello con la perspectiva que da el paso del tiempo. No guarda ningún rencor. Ni siquiera después de alguna de las broncas que se llevó. “No eres digno de representar a España”, le espetaron tras una prueba que no le salió bien en los Swedish SwimGames de octubre de 2010. Recuerda, medio en broma, que fue entonces cuando decidió usar los servicios de la psicóloga del grupo. “Ahora entiendo por qué la llevaban”.

 * Imagen portada: En una travesía a nado con Ainara Pachetti; interior: en un podio de 2010.

 

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