Retrospectiva: el interminable ‘cursillo’ de natación de María Peláez

Con motivo del homenaje que la federación andaluza rinde a María Peláez en el Autonómico júnior-absoluto de verano, repescamos un reportaje que publicamos en 2014 sobre la campeona europea de 200 mariposa en 1997, cinco veces olímpica.


María Peláez se adaptó bien a la vida en el Cerrado Calderón de Málaga. Tenía 12 años y una gran ventaja con respecto a algunos de sus compañeros. Aunque dormía en la residencia, estaba cerca de su familia, en su ciudad. “No sé cómo lo habría llevado si hubiera tenido que irme a Galicia o a cualquier otra parte”, afirma, “como les pasaba a otros nadadores. Yo me iba el fin de semana a casa mientras algunos iban cada tres meses o tenían que hacer 18 horas de autobús para pasar el fin de semana con sus familias”. María entró en el Cerrado Calderón, un centro dependiente de la federación española, en 1990, dos años antes de los Juegos de Barcelona, sus primeros Juegos Olímpicos. El grupo de nadadores era nutrido, “entre 24 y 34 nadadores”, recuerda la nadadora malagueña, de 36 años, quien hace tres meses fue madre por primera vez.

Participante en cinco Juegos Olímpicos consecutivos, de Barcelona 1992 a Pekín 2008, María Peláez se crió en una familia numerosa: es la cuarta de cinco hermanos. La natación vino porque sí, a los cinco años. “Fue un cursillo que duró hasta los 32”, bromea. Fue a los 12 años cuando entró becada en el Colegio-Centro Cerrado Calderón de Málaga, cuyo director técnico era Fernando Tejero. “A esa edad tienes varias opciones, desde aceptar las reglas y la disciplina hasta desmadrarte”, cuenta María; “Fernando Tejero tenía que hacer de entrenador, padre, psicólogo… Así lo recuerdo. Fue un gran educador. Llevar 30 chavales, la mayoría alejados de su núcleo familiar, no debía ser fácil. No todo el mundo está preparado para estar en un centro de este tipo”. Para María la natación era un juego. “Me gustaba entrenar”, dice; “no me suponía un gran esfuerzo. De hecho, algunos compañeros me decían: ¿Tú siempre tienes ganas de entrenar? Recuerdo un día que no fui a entrenar y Fernando me preguntó al día siguiente por qué no había entrenado. Yo le contesté que porque no tenía ganas, pero allí estaba al día siguiente. Imagínate a un moco de 12 o 13 años decirte eso. Creo que fue la única vez que fallé”.

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María Peláez compitió en Barcelona 92 en pleno desarrollo físico. Medía 1,64 y pesaba unos 50 kilos. “Recuerdo que entonces Guillermo Mediano y yo jugábamos a ver quién pesaba menos”. La malagueña crecería posteriormente hasta los 168 centímetros. Su hermana mayor, Cristina, le suministraba información en una época sin Internet. “Yo no tenía mucha idea y a mi hermana le encantaba. Me hablaba de Mary T. Meagher, de quien lo sabía todo. De Pablo Morales, con quien coincidí en los Juegos de Barcelona; de Matt Biondi… También oía hablar de Sergi López, quien era un ídolo para los españoles tras haber conseguido el bronce en Seúl 88. Estando en el Cerrado Calderón alguien trajo una cinta VHS de la final de Sergi de los Juegos de Seúl, ¡que yo vi en 1990!”.

Los Juegos de 1992 nunca fueron un objetivo. Todo llegó sobre la marcha. En 1991, María se proclamó campeona de Europa junior de 200 mariposa en Amberes (Bélgica). Sus marcas fueron mejorando rápido. “Llegué al Cerrado Calderón con un mejor tiempo de 2:29 en 200 mariposa. En el Europeo de Bélgica gané con 2:16.34 y dos meses antes de los Juegos, en el Mare Nostrum, 2:14.69”. Este último tiempo, récord de España, supuso la mínima para los Juegos, que ya habían refrendado Marisa Fernández y Bárbara Franco. “Digamos que aquello creó un pequeño conflicto para los técnicos”, recuerda María; “pero al final fuimos las tres”. En Canet (Mare Nostrum), la malagueña batió la plusmarca nacional de Bárbara Franco, 2:15.08 (julio de 1991). Se había ganado la clasificación para sus primeros Juegos, todo un acontecimiento en casa. “A todo aquel que venía de visita le hacía un desfile con la ropa que me daba el Comité Olímpico Español”. María se había clasificado para los 100 y 200 mariposa. “Como dijo Alberto Castagnetti, entrenador de Domenico Fioravanti, cuando éste ganó los 100 y 200 braza en Sydney 2000, la primera la consiguió por ignorancia y la segunda por inconsciencia”.

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En Barcelona 92 María compitió tranquila, sin sobresaltos ni nervios. “Los nervios llegarían años después, cuando la presión por los resultados, cuando ya era campeona de Europa”, recuerda por teléfono pendiente de su bebé, Miriam. “La presión por los resultados genera dudas”. Digamos que lo vivió como una fiesta. Y eso que días antes de que comenzaran los Juegos se torció el tobillo. “Recuerdo a Fernando Tejero que se fue corriendo a por hielo, todo preocupado. No quiero poner excusas, pero quizá aquello influyó en que en Barcelona no mejorara mis marcas”. En la grada estaba toda su familia. “En principio sólo iban mis padres, hermanos y un cuñado, pero cuando vieron que funcionaba la reventa se vinieron siete familiares más”.

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María nadó la final B de los 200 mariposa: acabó séptima con 2:15.02. En el hectómetro fue 25ª. Poco después de los  Juegos, ese mismo verano en el Europeo junior disputado en Leeds (Reino Unido), batía de nuevo el récord de España: 2:13.04. Un tiempo que estaría vigente dos años más, hasta que en julio de 1994 Bárbara Franco firmó 2:12.92. La malagueña lo recuperaría tres años después, en 1997, y lo tendría hasta 2000, cuando Mireia García lo rebajó en los Juegos de Sydney 2000 para dejarlo en 2:10.24.

Barcelona 92 fue el comienzo de una larga relación con los Juegos Olímpicos. Un cursillo de natación que, como la misma María dice, comenzó a los cinco años y se prolongó hasta diciembre de 2010, cuando se retiró. El balbuceo de Miriam tras una toma acompaña la conversación por teléfono. “Si fuera por mí tendría 150 hijos; ser madre ha sido realmente mi vocación”, asegura quien conquistara en 1997 la primera medalla de oro continental femenina para España. Una institución del deporte nacional.

*Imágenes cedidas por María Peláez: Con Cristina Rey y Martín López Zubero.

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7 Respuestas

  1. Jimmy dice:

    Sin duda María es una de las más grandes nadadoras españolas de todos los tiempos, una referencia y un gran ejemplo para todos tanto dentro como fuera de las piscinas.

  2. Gladiator dice:

    Gente como ella debería estar presidiendo o gestionando la FEN, y no los cazafantasmas que hay ahora

  3. Raquel dice:

    Bonito reportaje. Yo, que he tenido la gran suerte de ser compañera de María en el RCMediterraneo y competir a su lado, puedo decir y asegurar que además de grandísima nadadora es una increíble persona.

    • Jacintoh dice:

      Yo tuve el placer de conocer a María en una travesía del puerto de Málaga, ambos la nadamos y ella la ganó (absoluta). Me causó la misma impresión que a Raquel, es encantadora, dulce y templada, durante los minutos que pudimos charlar con ella llevaba una chiquilla -creo sobrina- literalmente abrazada a su cintura sin soltarla un instante, jaja!

  4. floti dice:

    Como deportista un 10..pero como.persona no.tengo palabras…simplemente excepcional…ojala hubiera mas como.ella.humilde y supercampeona…la mejor

  5. JM dice:

    GRANDE entre las GRANDES!!!

  6. Escorpio Andaluz dice:

    Te agradezco este tipo de reportajes.

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