Sergio García: «No quiero hurgar en la herida; sólo contar que salí del pozo»

«A los 16 años tenía la madurez de un chico de 20. Había salido de casa a los 14. Vi el lado positivo porque sabía que aún quería dar guerra»

sergio1Relevo del Canoe de 2012.

A Yolanda García, hermana sufridora, hermana mayor, raíz de esta historia, le siguen repateando las tripas ciertas cosas. Sobre todo el recuerdo. “Bueno, es normal”, afirma Sergio García Ortiz, bracista catalán; “Es aquello de la hermana mayor, ya sabes, que no toquen a tu hermano pequeño por nada del mundo”.

 Sergio García es un mazacote de 1,88 metros y 86 kilos, un cuerpo esculpido entre hierros, barras y cientos de kilómetros de agua. Un tipo que habla con naturalidad del sufrimiento pasado, sin rencor; uno que cayó al pozo y salió indemne, sin rasguños. “Pero yo no quiero hurgar en la herida”, afirma; “yo quiero transmitir mi historia a los más jóvenes, contar que después de caer en picado he sido capaz de recuperarme, de volver a la natación con ilusión”.

 García, 24 años, fue sancionado un año en agosto de 2010 por la Federación Internacional de Natación (FINA), que penalizó al nadador catalán por incumplir tres veces consecutivas los controles de localización del reglamento antidopaje. “Yo nunca di positivo, como algunos creen”, explica. García iba conduciendo cuando en un semáforo consultó en el móvil el correo electrónico: un año de sanción. Se bloqueó. Estaba convencido de que sus argumentos serían tenidos en cuenta por la FINA, que el caso se archivaría. Además, ya sabía que el plusmarquista mundial Rafa Muñoz había salido airoso días antes por un caso idéntico. García se derrumbó. No entendía nada. Un año de sanción cuando al también nadador Ryan Napoleón le habían sancionado tres meses por dar positivo ese mismo mes. La primera llamada que hizo fue al presidente de la federación española (RFEN), Fernando Carpena. “Es lo que hay”, le respondió éste. “En ese momento”, cuenta Sergio, “sientes que tu vida se va a tomar por culo, que te quedas sin beca de la federación, sin ayuda del club… Es el caos. El pozo”.

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 El bracista catalán, uno de los mejores especialistas españoles entonces y ahora, internacional en su día, explusmarquista europeo de 200 braza en piscina corta con 2:03.56, había asumido su error ante las autoridades deportivas. Explicó que estaba pasando una etapa difícil debido a una lesión en el hombro; que la preocupación por su salud, médicos de aquí para allá, viajes a un sitio y otro, le había descentrado hasta el punto de desatender otras obligaciones, entre ellas los controles de localización. García se presentó en Laussane, donde se celebró la vista, con el brazo en cabestrillo, las grapas y los puntos todavía tiernos tras haberse operado en julio de ese mismo año, 2010. “Argumenté que estaba preocupado, que mi prioridad era la lesión, además de presionado por mi futuro deportivo y personal”. Salió contento de la sala. Convencido de que todo quedaría en nada.

 Le cayó un año de sanción.

 Sergio García pone el motor en marcha y no para. Habla y habla. Come deprisa y corriendo. Quita la mesa. “Si no mi madre me riñe”, bromea. A las cinco tiene que estar en la piscina del Mediterrani para entrenar a los chavales. Ahora vive en casa. La natación ya no da para más. Cumplida su sanción de un año en agosto de 2011, Sergio volvió a la piscina. En realidad, nunca la dejó. Superado el trago de la sanción, se centró en la rehabilitación del hombro. Le prohibieron competir, tener ficha por ningún club. Decidió seguir en Madrid, su segunda casa, ya fuera de la Blume. Sin beca. Tenía ahorros de sus mejores años. “Ví el lado positivo. Sabía que, en todo caso, tenía un año por delante sin competir debido a la recuperación. Mi vida había dado un giro de 180º, pero hablé con compañeros deportistas de la Blume: Gervasio Deferr, Jesús Carballo, Anna Sasaeta, gimnastas, judokas… Me ayudaron mucho; me dijeron que ellos habían pasado por situaciones similares, lesiones duras; que tenía que ser fuerte”.

 Fuerte, era un rato. Y maduro. A los 14 años se marchó de casa al centro de alto rendimiento de San Cugat. “A los 16 años tienes la madurez de un chico de 20”, asegura Sergio. De San Cugat, a la Blume con 16 años. Ese curso, 2010-2011, el explusmarquista nacional y europeo se centró en sus estudios de Odontología y en el proceso de recuperación: gimnasio, spinning, un poco de agua, reposo. “Me tomé un año para mí. Sabía que aún tenía que dar mucha guerra en el agua”.

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 Empezó a tirarse a la piscina en febrero de 2011. Nadar formaba parte de la recuperación. Suave. Durante las sesiones de rehabilitación, en una calle compartida con nadadores de recreo, gente mayor, veía a los chicos del Canoe. Habló con José Ignacio González, Taja, el entrenador del club madrileño. “Mira, quiero que me des caña, no puedo estar nadando con abuelitas que se quejan porque les salpico”. Había buena relación. Taja le acogió como uno más: “Cuando quieras y lo que quieras”. En septiembre recibió el alta médica. Un mes antes había cumplido la sanción. Ese verano, durante el Campeonato de España, celebrado en Mataró, Sergio estaba en la grada. Taja se acercó y le dijo: “Si hubieses nadado, habrías ganado”. “Al Canoe le debo mucho, le estoy profundamente agradecido. ¡A ver quién quería entonces a un nadador operado y sancionado! Ellos apostaron por mí”.

 Después de un año y medio sin competir, García se presentó en el Nacional en corta de 2011. La historia tiene su miga porque hasta octubre de ese mismo año había sido incapaz de tirarse al agua de cabeza. Le daba miedo lastimarse el hombro. Tenía frescas aun las sensaciones de aquel Europeo de 2009 en Estambul. Final de los 200 braza. “Estaba mejor que nunca. Fue el mejor día de mi vida deportiva. Tenía unas sensaciones brutales”. Pletórico. Entre los 10 finalistas, él y Melki Álvarez. Salida. García salta del poyete, se zambulle en el agua y ¡zas! El hombro se sale del sitio. En cada brazada sentía cómo el hombro entraba y salía. Lo da todo. Acaba quinto: 2:05.56. El hombro reventado.

 El principio del calvario.

 Pasado el Nacional en corta de 2011, Taja se vuelve a acercar: “¿Y si intentamos ir a los Juegos de Londres?”. Hecho. El Canoe cuenta con Duane da Rocha, Patricia Castro, gente consolidada en la élite. Sergio tiene el tiempo justo. Seis meses de preparación después de todo lo que había pasado, de un año sancionado, una lesión compleja. Planifican tres semanas en Sierra Nevada. Van a por todas. Llega el Open de Málaga clasificatorio para Londres 2012. “La presión era brutal. No me encontré cómodo”. En la salida, Sergio García, Melki Álvarez, Mario Cortés, Fernando Morillas… La mínima, 2:11.01. Una olla a presión. Salen con el cuchillo entre los dientes, desatados. El lactato consumiendo el músculo, la energía. “Llegué casi andando”, confiesa Sergio. Tocan; se miran. “¿Qué coño hemos hecho?”. Había pasado el hectómetro del 200 igual de rápido que el tiempo realizado dos días antes en la final de los 100. “En los últimos 50 casi nos morimos”. El sueño olímpico se diluye. “Esto era lo previsible”, le dice Taja; “lo anormal es que te hubieras clasificado para los Juegos después de una operación y un año sin competir”.

 Acaba la temporada. Sergio deja Madrid, su segundo hogar. Vuelve a Barcelona. A casa. Ficha por el Mediterrani. Y sigue entrenando y compitiendo. ¿El Europeo de Berlín? “No me obsesiona. No tengo una pegatina en el baño que me lo recuerde todos los días”.

Muy atrás quedó 2010. La herida está cerrada.

 * (Yolanda García Ortiz, hermana mayor, taekwondista, fue quien nos puso tras la pista de esta historia, ya sabida, y en la que quisimos profundizar. ‘La raíz de esta historia’).   

Imágenes interior: Sergio, durante su etapa en el Canoe, con Miguel Ortiz-Cañavate, Pablo Mira y Alberto Indarte; y con su moto, una Yahama R1, su pasatiempo y pasión.

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4 Respuestas

  1. Rápido dice:

    Joer vaya historión. Enhorabuena.

  2. merche dice:

    Sigue asi chaval y mucha suerte,

  3. Pere dice:

    Historia increíble! Pero nunca fue plusmarquista europeo! En la liga nacional Melquiades le ganó y fue él quien hizo el record de Europa.

  4. Juan Pérez dice:

    Es cierto Pere. Durante unos segundos sí lo fue, hasta que los jueces rectificaron y anularon la descalificación a Melquíades. Lo matizaré.

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